Historia geológica Localidad Casas de Juan Núñez

Casas de Juan Núñez, entre roca y rambla

Alrededor de Casas de Juan Núñez, la llanura se encuentra con las ramblas que bajan hacia el valle del Júcar. Bajo los campos, los materiales carbonatados guardan una historia menos quieta de lo que sugiere el paisaje.

Casas de Juan Núñez desde la CM-3209, con los campos abiertos que rodean el casco.

Casas de Juan Núñez desde la CM-3209, con los campos abiertos que rodean el casco.

Foto: Malopez 21, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

Desde la carretera, Casas de Juan Núñez se recorta entre campos abiertos. El término, a una altura media de 705 metros, parece llano a primera vista, pero hacia el sur el relieve gana altura con la presencia de la Cordillera de Montearagón. También lo atraviesan cañadas y ramblas que enlazan la sierra con el valle del Júcar. Entre esas líneas del terreno destaca la rambla de Los Villares, que pasa junto al municipio. La historia local se mueve entre esas dos formas: una superficie amplia, trabajada por las personas, y unos cauces que conducen el agua a través del paisaje.

Los Villares conduce la mirada al Júcar

Una rambla no es solo una raya en el mapa. Es un cauce que organiza el recorrido del agua por el terreno. En Casas de Juan Núñez, varias cañadas o ramblas descienden desde la sierra hacia el valle del Júcar; Los Villares es la más reconocible por su proximidad al pueblo. Esa dirección ayuda a leer el término: la llanura no está aislada de los relieves del sur, sino conectada con ellos por pasillos naturales que atraviesan el campo.

El municipio se extiende a 27 kilómetros de la capital provincial y ocupa un paisaje descrito como básicamente llano, con elevaciones al sur. No hace falta imaginar un gran barranco para advertir el contraste: basta con atender a cómo cambia el relieve entre la superficie abierta y las alturas de Montearagón. Las ramblas añaden otra dimensión al recorrido. No levantan una frontera entre sierra y valle; los enlazan. Así, el agua y el relieve dan forma a una geografía de transición alrededor de la localidad.

Calizas y gravas bajo el paisaje

La superficie cultivada descansa sobre materiales distintos. El estudio geotécnico de Casas de Juan Núñez clasifica el 62,97 % de los materiales considerados como calizas, dolomías y mármoles; el 32,11 %, como gravas y arenas compactas; y el 2,07 %, como arenas finas y limos. Son categorías del término municipal: no describen automáticamente el subsuelo de cada parcela, casa o monumento. Pero sí muestran que bajo el paisaje conviven rocas carbonatadas y materiales granulares.

Caliza y dolomía son rocas carbonatadas: contienen minerales que pueden disolverse lentamente al contacto con agua. Las gravas y arenas, en cambio, son materiales granulares; el estudio las identifica como compactas. La clasificación no fecha esos materiales ni reconstruye cómo se formó cada capa. Aun así, revela una diferencia importante para entender el terreno: no todo el subsuelo ofrece la misma respuesta al agua. Una roca carbonatada puede alterarse por disolución, mientras que una capa de gravas y arenas tiene otra composición y textura. La geología local no es una lámina uniforme bajo los campos.

Cuando el agua transforma la roca

En las formaciones carbonatadas, el agua puede disolver la roca a lo largo de fracturas y abrir huecos progresivamente. Ese proceso se llama karstificación. Si se desarrollan cavidades, el terreno puede hundirse; por eso los hundimientos kársticos aparecen en la evaluación geotécnica como actuales o potenciales. No significa que cada zona del término presente el mismo comportamiento ni que haya ocurrido un hundimiento junto al pueblo: la evaluación distingue áreas y grados distintos de karstificación.

De hecho, el estudio incluye sectores descritos como poco o casi nada karstificados, con algún sistema aislado, y otros medianamente karstificados, donde a veces puede haber karsts importantes dispersos. Esa diferencia convierte el agua en una fuerza desigual: su interacción con la roca depende de las condiciones de cada sector. En una llanura que parece apacible, la superficie no cuenta por sí sola toda la historia del subsuelo. La posibilidad de disolución y hundimiento forma parte de la lectura geológica municipal, aunque no permita adjudicar una cavidad concreta a una casa, un camino o una rambla.

Casas-cueva y cucos, huellas de uso

Las personas también han dejado señales de cómo se habita este paisaje. Casas de Juan Núñez conserva un barrio de casas-cueva y, en el término, los cucos: construcciones antiguas de piedra, con forma semiesférica, que servían de refugio a los pastores. Son dos huellas distintas de ocupación. Una está en el propio tejido del pueblo; la otra aparece en la llanura. Las descripciones disponibles no identifican la roca concreta de cada casa-cueva ni el origen de la piedra de los cucos, pero sí muestran que ambos forman parte de la memoria material local.

Los cucos ponen en primer plano el trabajo con la piedra. Su forma y su función están documentadas; también que todavía pueden verse en muchas zonas de la llanura manchega albaceteña. En el término de Casas de Juan Núñez, estos refugios acompañan un paisaje cuyo uso tradicional combinó agricultura y ganadería. No hace falta atribuirles una fecha exacta para entender su papel: dieron abrigo a pastores y dejaron una forma reconocible en el campo. La rambla, los cultivos y esas construcciones pertenecen a un mismo escenario, aunque cada elemento cuente una parte distinta de su historia.

La plaza reúne la iglesia de San Pedro Apóstol y el Ayuntamiento, en el centro de la localidad. Esta vista acompaña el paso de las huellas del territorio a la memoria construida del pueblo.

La plaza reúne la iglesia de San Pedro Apóstol y el Ayuntamiento, en el centro de la localidad. Esta vista acompaña el paso de las huellas del territorio a la memoria construida del pueblo.

Foto: Malopez 21, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

San Pedro y el caballo tallado

En el centro del pueblo, la iglesia de San Pedro Apóstol, construida en el siglo XVIII, añade otra presencia duradera. La piedra también aparece en una historia mucho más antigua: entre los restos de origen íbero encontrados en el término destaca un caballo tallado, fechado en el siglo V antes de Cristo. Hoy se conserva expuesto en el Museo Arqueológico de Albacete. El lugar de la huella y el lugar donde se muestra ya no son el mismo: la figura salió del municipio y pasó a formar parte de una colección pública.

Ese caballo permite seguir una transformación distinta a la del agua sobre la roca. Una persona convirtió piedra en figura; el objeto encontrado fue después trasladado y hoy se contempla en un museo. La información local no atribuye a la escultura un tipo de roca ni una cantera de procedencia, así que no se puede unir su material con las calizas o dolomías registradas para el término. Lo que sí enlaza ambas historias es la piedra como presencia concreta: unas veces integrada en el terreno, otras trabajada y convertida en una imagen que conserva el rastro de quienes la tallaron.

Del campo a nuevos trabajos

Durante generaciones, la economía local se apoyó en cultivos como cebada, trigo, alfalfa, olivo, vid y almendra, además de la ganadería ovina, caprina y porcina. La distribución actual de usos del suelo mantiene el peso de esa relación con el campo: el 79,7 % del término corresponde a tierras labradas. El dato no explica por sí solo qué materiales hay bajo cada cultivo, pero sí ayuda a medir la escala de la transformación humana: la agricultura ocupa una parte dominante de un municipio en el que también se reconocen ramblas, elevaciones y otros usos del terreno.

En las últimas décadas del siglo XX, las labores tradicionales fueron cediendo espacio a pequeñas empresas de transportes, construcción, explotación de canteras y otros servicios. El cambio no borró el paisaje agrícola, que sigue siendo mayoritario en la clasificación de usos; sumó otras formas de trabajo a la vida local. Tampoco convirtió todo el término en una cantera o en una superficie construida. En Casas de Juan Núñez conviven la producción del campo, las huellas de piedra y una economía que se diversificó. Esa convivencia es el desenlace visible de una historia que no termina en una sola época.

Los Villares sigue junto al municipio, las ramblas mantienen el enlace entre sierra y valle, y los materiales carbonatados continúan formando parte del subsuelo. En la superficie, los campos labrados, los cucos y el barrio de casas-cueva guardan rastros de usos distintos; la escultura íbera, en cambio, permanece en Albacete. Bajo la llanura, la posibilidad de karstificación recuerda que el terreno también cambia. Lo que parecía una extensión quieta reúne, en realidad, agua, roca y siglos de ocupación.

Tipos de terreno en Casas de Juan Núñez

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

    Ver ficha
  • Gravas y Arenas compactas
    Neutro

    Gravas y Arenas compactas

    Depósitos granulares de alta compacidad, típicamente asociados a terrazas fluviales antiguas (ríos Ebro, Duero, Tajo, Guadalquivir) y glacis pleistocenos. No tienen cohesión (no son arcillas) pero su

    Ver ficha
  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

    Ver ficha

Riesgo sísmico en Casas de Juan Núñez

Bajo
Magnitud máxima registrada M 1.7 Escala de Richter
MáxM 1.7
MediaM 1.56
Máx Media
Eventos registrados
7
Entre 1996 y 2026
Un sismo de magnitud similar al máximo (M ≥ 1.2) ocurre aprox. cada 4 años.
Mayores registrados
  • 1 M 1.7 2008
  • 2 M 1.6 2007
  • 3 M 1.6 2009
Último sismo registrado
2009
M 1.5 · hace 17 años
Datos orientativos de sismicidad histórica. La magnitud mínima considerada es 1.5. Fuente: Seismic Portal (EMSC/IGN).
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