Historia geológica Localidad Albox

Albox vio cómo la riada de 1900 vencía el muro levantado tras la de 1891

La avenida de 1900 dejó seis muertos y dañó el muro construido después de la catástrofe de 1891. En la cuenca del Almanzora, el terreno ayuda a entender por qué el agua reaparece como protagonista de la memoria de Albox.

Panorámica de Albox y de las sierras que enmarcan la localidad.

Panorámica de Albox y de las sierras que enmarcan la localidad.

Foto: 19Tarrestnom65, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

El 26 de junio de 1900, el agua volvió a entrar en la historia de Albox con una fuerza que no pudo contener la obra levantada para defender la villa. La riada causó seis muertos y destrozó la parte superior del muro de piedra construido tras la inundación del 11 de septiembre de 1891. Entre una avenida y la siguiente apenas habían pasado nueve años. La defensa ya estaba allí; el agua, también.

El Almanzora convirtió el muro en una advertencia

La secuencia no terminó en 1900. La última gran riada consignada en la historia local llegó el 19 de octubre de 1973. Son episodios separados por décadas, pero unidos por una geografía concreta: Albox se encuentra en la cuenca media del río Almanzora. La villa ha tenido que convivir con inundaciones capaces de alterar la vida urbana, y la memoria de sus daños no pertenece a una sola generación.

¿Por qué una localidad de clima semidesértico puede quedar marcada por avenidas de agua? El clima de Albox registra menos de 300 milímetros de precipitación media anual, pero una media baja no impide que se produzcan lluvias capaces de concentrar mucha agua en poco tiempo. La relación entre esa condición y cada riada concreta no está detallada en las fuentes; sí es razonable inferir que, en una cuenca, el agua que cae sobre el territorio puede reunirse y avanzar por cauces y ramblas hacia las zonas habitadas.

La palabra rambla tiene una presencia reconocible en el paisaje urbano: una de las imágenes disponibles identifica la Rambla de la Meana junto a la Plaza del Pueblo. Esa referencia ayuda a imaginar el agua como una fuerza que tiene por dónde abrirse paso, no como un fenómeno abstracto. No permite afirmar que ese punto concreto causara las inundaciones históricas; sí recuerda que el trazado de una población en una cuenca convive con caminos naturales del agua.

Después de la riada de 1891, la Comisaría Regia construyó un muro de piedra. La obra convirtió el desastre en una respuesta material: una línea levantada para proteger la villa. Nueve años más tarde, la avenida dañó su parte superior. La escena no necesita adornos para resultar elocuente. Albox había intentado fijar un límite; el agua demostró que aquella defensa no bastaba para borrar el riesgo.

El terreno local añade otra escala a este relato. En la síntesis geotécnica del municipio, las pizarras y los esquistos representan el 53,99 % de los tipos de terreno recogidos; las arenas finas y los limos, el 27,97 %. Las primeras son rocas antiguas transformadas por presión y calor; los segundos son materiales de grano fino. Esta composición no identifica el recorrido de las riadas ni explica por sí sola cada daño, pero deja ver que bajo el paisaje conviven roca y terrenos sueltos, una combinación distinta de la imagen de un valle hecho de una sola materia.

Las arenas y los limos pueden depositarse en ambientes tranquilos, mientras que los materiales fluviales más gruesos se asocian a corrientes y avenidas. Esa es una orientación general para leer los nombres, no una datación de los suelos de Albox ni una prueba de que cada capa proceda de una riada histórica. La diferencia importa: la geología ayuda a comprender el escenario; los documentos locales cuentan cuándo el agua golpeó la población y qué dejó tras de sí.

La Plaza del Pueblo y la Rambla de la Meana, un referente del paisaje urbano de Albox.

La Plaza del Pueblo y la Rambla de la Meana, un referente del paisaje urbano de Albox.

Foto: 19Tarrestnom65, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

El terremoto de Vera también cambió la vida en Albox

Las riadas no fueron la única fuerza que trastocó la vida de la villa. En 1518, un fuerte terremoto con epicentro en Vera asoló Albox y destruyó gran parte de sus viviendas. Los relatos históricos conservan una imagen de miedo y desamparo: habitantes que abandonaron casas semiderruidas y pasaron la noche a cielo raso, junto a la rambla. La sacudida no fue una metáfora; obligó a salir de las casas y a buscar refugio fuera de ellas.

¿Se puede enlazar aquel terremoto con los materiales que hoy se reconocen en el municipio? No hay en las evidencias una explicación tectónica que permita atribuirlo a una roca local concreta. Lo documentado es su epicentro en Vera y el daño en Albox. La geología regional da contexto a una localidad expuesta a terremotos, pero no autoriza a inventar una causa precisa para el episodio de 1518.

La historia urbana sí conserva una consecuencia más duradera. El barrio Alto de San Antonio fue el núcleo originario, con calles empinadas e irregulares que convergen en una pequeña plaza. En los siglos XVII y XVIII creció la Loma de San Francisco. La historia local vincula esa expansión con las riadas y los terremotos que golpearon la tierra albojense: la ciudad no solo reparó daños, también fue desarrollándose en un paisaje marcado por ellos.

El Santuario del Saliente, en el monte Roel, ligado a una devoción iniciada en 1716.

El Santuario del Saliente, en el monte Roel, ligado a una devoción iniciada en 1716.

Foto: Jorge Colipe, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

Ese cambio de escala ayuda a leer la sucesión de episodios sin reducirla a una lista de catástrofes. En 1518, la sacudida deshizo viviendas; en 1891, una inundación devastó Albox; en 1900, el agua volvió y dañó una defensa ya construida; en 1973, llegó otra gran riada. Cada fecha habla de una experiencia humana distinta, pero juntas describen una localidad cuya forma y memoria se han ido construyendo en diálogo con los peligros del terreno.

Los Marcelinos y Los Rincones dieron otra historia a la piedra

El subsuelo de Albox no aparece solo en los relatos de desastre. También ha sido un recurso. Desde época romana se documenta actividad en torno a la extracción y manufactura del travertino amarillo, una piedra característica del municipio que se obtiene en las canteras de Los Marcelinos y Los Rincones. Aquí la conexión entre geología e historia no es una deducción sobre el paisaje: la piedra fue extraída y trabajada, y formó parte de la actividad económica local.

Ese travertino añade un contrapunto a la historia del muro. Una piedra puede ser defensa frente al agua, material de construcción o recurso que se extrae y transforma. En Albox, las fuentes documentan tanto la construcción del muro de piedra tras la riada de 1891 como una tradición de aprovechamiento del travertino. No se especifica que el muro estuviera hecho con esa piedra, de modo que conviene mantener separados ambos hechos. Lo que sí comparten es una relación concreta con el terreno: la población ha tenido que responder a sus riesgos y también ha sabido utilizar sus materiales.

Los datos geotécnicos registran además calizas, dolomías y mármoles, que suman el 6,69 % de los tipos de terreno recogidos. Son rocas carbonatadas; en términos generales, algunas pueden disolverse lentamente con el agua y formar huecos. El estudio señala zonas medianamente karstificadas y otras poco o casi nada karstificadas. Ese proceso no explica las riadas históricas, pero completa el retrato de un subsuelo variado, muy distinto de una superficie uniforme bajo la que nada cambia.

Al mirar Albox desde sus calles, puedes reconocer una historia escrita en dos escalas. La más inmediata está en los muros, las viviendas destruidas y los barrios que fueron creciendo después de terremotos e inundaciones. La más lenta aparece en las pizarras, los esquistos, los sedimentos finos y la piedra que se extrajo de las canteras. Una escala no sustituye a la otra: juntas muestran el terreno vivido y el terreno que, durante mucho más tiempo, ha dado forma al paisaje.

El muro levantado tras la riada de 1891 no logró impedir que la avenida de 1900 volviera a golpear Albox. Esa es la respuesta que ofrece la historia: la defensa humana podía contener parte del peligro, pero no borrar la condición de una villa asentada en la cuenca del Almanzora. Cuando pases junto a la Rambla de la Meana, la ciudad puede parecerte menos quieta: también es el lugar donde generaciones enteras aprendieron a rehacerse después del agua y de la tierra en movimiento.

Tipos de terreno en Albox

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Pizarras y Esquistos
    Advertencia

    Pizarras y Esquistos

    Rocas metamórficas caracterizadas por su foliación (planos de debilidad paralelos o pizarrosidad). Muy frecuentes en Galicia, Asturias, norte de León, Extremadura y Sierra Morena. Son macizos rocosos

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  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

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  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

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  • Gravas y Arenas compactas
    Neutro

    Gravas y Arenas compactas

    Depósitos granulares de alta compacidad, típicamente asociados a terrazas fluviales antiguas (ríos Ebro, Duero, Tajo, Guadalquivir) y glacis pleistocenos. No tienen cohesión (no son arcillas) pero su

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  • Masa de agua
    Peligro

    Masa de agua

    Zona correspondiente a ríos, lagos, embalses, lagunas, marismas permanentes o franjas litorales sumergidas. El punto consultado se encuentra sobre una masa de agua identificada cartográficamente por e

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  • Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras)
    Advertencia

    Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras)

    Suelos cohesivos de tacto duro, a veces con apariencia de roca al estar secos (margas grises, facies pre-pirenaicas, cuenca guadalquivir profunda). Tienen un largo historial de compresión geológica en

    Ver ficha

Perfil estratigráfico típico

Corte orientativo del subsuelo en Albox

Arenas finas y limos 0–5 m
Gravas y Arenas compactas 5–11 m
Arcillas y Margas sobreconsolidadas (Duras) 11–21 m
Pizarras y Esquistos 21–41 m
Calizas, Dolomías y Mármoles 41–61 m+

Perfil orientativo basado en tipos de suelo GEODE y espesores típicos CTE


Riesgo sísmico en Albox

Moderado
Magnitud máxima registrada M 3.9 Escala de Richter
MáxM 3.9
MediaM 2.23
Máx Media
Eventos registrados
51
Entre 1996 y 2026
Un sismo de magnitud similar al máximo (M ≥ 3.4) ocurre aprox. cada 10 años.
Mayores registrados
  • 1 M 3.9 2011
  • 2 M 3.5 2021
  • 3 M 3.4 2015
Último sismo registrado
2026
M 2.1 · este año
Datos orientativos de sismicidad histórica. La magnitud mínima considerada es 1.5. Fuente: Seismic Portal (EMSC/IGN).
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