Historia geológica Localidad Villanueva del Trabuco

Villanueva del Trabuco ve brotar 101 chorros de su pared caliza

En la Fuente de los Cien Caños, el agua sale en decenas de chorros de la pared caliza de la sierra. ¿Qué recorrido convierte la roca en manantial y el manantial en río?

La Fuente de los Cien Caños, adosada a la pared caliza de la sierra: el agua emerge por numerosas salidas y hace visible el vínculo entre roca y manantial.

La Fuente de los Cien Caños, adosada a la pared caliza de la sierra: el agua emerge por numerosas salidas y hace visible el vínculo entre roca y manantial.

Foto: Cayetano, CC BY-SA 2.0 — commons.wikimedia.org

En Villanueva del Trabuco, la Fuente de los Cien Caños ofrece una escena difícil de olvidar: el agua aparece por multitud de salidas abiertas en una pared de caliza. No es solo una fuente monumental. Es una pista visible de la relación entre las sierras y el agua que corre por el valle. La roca parece sólida; sin embargo, en su interior puede haber grietas por las que el agua encuentra camino.

La fuente se conoce popularmente como el nacimiento del Guadalhorce, aunque el nacimiento del río se sitúa en el Puerto de los Alazores, en el término de Loja, entre las sierras de San Jorge y Gibalto. La precisión no resta protagonismo a Villanueva: en el municipio confluyen arroyos que bajan de esas sierras y de Sierra Gorda, y juntos forman el río. El agua de la montaña no se limita a una sola surgencia ni a un solo punto del mapa.

¿Cómo consigue la caliza dejar pasar el agua?

La clave está en una palabra que suena técnica, pero describe un proceso sencillo: karstificación. El agua, al circular por una roca carbonatada como la caliza, puede disolverla lentamente y ensanchar sus pequeñas fisuras. Con el tiempo, una grieta estrecha puede convertirse en una vía de paso. Es parecido a una red de pasillos que se va abriendo poco a poco dentro de una pared, aunque el proceso real ocurre en la roca y no de golpe.

La información geotécnica del municipio describe las formaciones carbonatadas como muy karstificadas en conjunto. Eso aporta una explicación geológica plausible para los manantiales que nacen al pie de las sierras y para el agua que brota en la Fuente de los Cien Caños. No permite dibujar el recorrido exacto de cada chorro, pero sí ayuda a entender por qué una sierra de roca aparentemente compacta puede alimentar surgencias en su base.

En la fuente, el agua no emerge de una cavidad que el visitante pueda seguir a simple vista. Se manifiesta en muchas salidas, junto a la pared caliza. La imagen convierte un proceso lento en algo inmediato: el agua que ha encontrado paso bajo la superficie vuelve a la luz y cae en el entorno de la sierra. A unos metros, el paisaje cambia de escala; lo que parecía una pared se revela como parte de un sistema que continúa por debajo.

La roca caliza no es la única protagonista del subsuelo local. La clasificación geotécnica agrupa como predominantes las areniscas, los conglomerados y el flysch, y reconoce también calizas, dolomías y mármoles. Son materiales que remiten a escenarios distintos: las areniscas pueden formarse cuando se acumula arena en playas, deltas o ríos tranquilos; los conglomerados, cuando corrientes más enérgicas dejan cantos que luego quedan cementados. El flysch reúne capas alternas de arena y arcilla, depositadas al pie de una plataforma continental.

No hace falta imaginar un único paisaje antiguo para comprender el presente. Las rocas registran ambientes diferentes, y la caliza que acompaña a la fuente muestra una propiedad decisiva para esta historia: puede fisurarse y disolverse con el paso del agua. Las sierras de San Jorge, Gibalto y Gorda forman el telón de fondo de un valle donde se enlazan manantiales, arroyos y cauces.

Olivares y relieves suaves del entorno de Villanueva del Trabuco, en el paisaje de valle que recibe los arroyos procedentes de las sierras.

Olivares y relieves suaves del entorno de Villanueva del Trabuco, en el paisaje de valle que recibe los arroyos procedentes de las sierras.

Foto: Julen Iturbe-Ormaetxe from Bilbao, Spain, CC BY-SA 2.0 — commons.wikimedia.org

El río deja huellas en la historia humana

El agua también aparece en el mapa de las huellas romanas. En la colina norte del puente sobre el Guadalhorce, en la carretera que une Villanueva del Rosario y Villanueva del Trabuco, se han encontrado abundantes fragmentos de terra sigillata, cerámica común y vidrio. El hallazgo sitúa materiales romanos junto al río. La proximidad hace verosímil que el corredor fluvial formara parte del paisaje cotidiano de quienes vivieron allí, aunque los objetos, por sí solos, no demuestran qué uso concreto hicieron del agua.

La presencia humana en el término municipal se remonta también a la prehistoria, según los testimonios arqueológicos recogidos para la localidad. La evidencia disponible no precisa aquí los yacimientos ni las especies que pudieron habitar la zona; sí permite afirmar que la ocupación humana no empezó con la población moderna. El agua y el relieve son el escenario local que atraviesa esas épocas, aunque cada comunidad dejara señales distintas.

Mucho después, en abril de 1487, el marqués de Cádiz acampó en el Trabuco durante la campaña que avanzaba hacia Vélez-Málaga. El episodio está ligado a un paso por el territorio en una época de desplazamientos militares, no a una causa geológica concreta. Pero ayuda a recordar que el valle y sus pasos serranos no eran un vacío: formaban parte de un paisaje recorrido y nombrado antes de que la población actual consolidara su identidad.

La repoblación del siglo XVI dio nuevos nombres y continuidad a aquellos lugares. Los pastores aprovecharon los pastos y las bellotas del valle; la propia documentación histórica llama dehesa al terreno del Trabuco. En 1620 aparece registrada una dehesa con ese nombre, y las actas de la primera mitad del siglo XVII recogen peticiones para cortar madera destinada a carretas y casas de labor. El paisaje no era solo una vista: ofrecía agua, pastos y recursos para vivir y trabajar.

Hacia 1639, el Partido del Trabuco contaba con alrededor de un centenar de habitantes, repartidos también por parajes rurales cuyos topónimos han perdurado. La geología no explica por sí sola la formación de una comunidad, pero las sierras, los manantiales y el valle componían el terreno concreto donde esa vida se asentó. La abundancia de fuentes al pie de las montañas ayuda a mantener pequeños caudales en los arroyos durante buena parte del año, una presencia de agua que todavía define las riberas y el paisaje.

La montaña entrega el agua al valle

En Villanueva del Trabuco, los cursos que descienden de las sierras se reúnen y dan forma al Guadalhorce. Las aguas de los nacimientos de El Higueral, La Chocilla y La Pita se incorporan a una red que continúa por el municipio; el río, además, divide el casco urbano y sus márgenes quedan comunicadas por varios puentes. Así, el agua que surge junto a la roca se convierte en una presencia que organiza el territorio habitado.

Si miras el valle desde las laderas, el contraste entre las sierras y los relieves suaves de cereal y olivar cuenta otra parte de la historia. En las zonas más llanas aparecen huertas y casas de labor; junto a algunos arroyos crecen chopos, álamos y fresnos. La geología no dicta cada cultivo ni cada decisión humana, pero pone el marco físico: roca en las alturas, agua que reaparece en manantiales y cauces que atraviesan el valle.

Por eso la Fuente de los Cien Caños importa más allá de su estampa. Hace visible la salida del agua en una pared caliza, mientras los arroyos cercanos muestran cómo esa agua se incorpora al paisaje de Villanueva. El río no nace exactamente allí, aunque el manantial y el Guadalhorce pertenezcan a una misma historia de sierras y surgencias. Cuando vuelvas a mirar los chorros, verás en ellos el comienzo visible de un camino que la roca había mantenido escondido.

Tipos de terreno en Villanueva del Trabuco

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
    Advertencia

    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

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  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

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  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

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Riesgo sísmico en Villanueva del Trabuco

Moderado
Magnitud máxima registrada M 3.5 Escala de Richter
MáxM 3.5
MediaM 2.08
Máx Media
Eventos registrados
26
Entre 1996 y 2026
Un sismo de magnitud similar al máximo (M ≥ 3) ocurre aprox. cada 6 años.
Mayores registrados
  • 1 M 3.5 2010
  • 2 M 3.5 1998
  • 3 M 3.4 1998
Último sismo registrado
2026
M 1.9 · este año
Datos orientativos de sismicidad histórica. La magnitud mínima considerada es 1.5. Fuente: Seismic Portal (EMSC/IGN).
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