Historia geológica Localidad Setenil de las Bodegas

Setenil, el tajo que se hizo hogar

El Guadalporcún abrió un tajo en Setenil y el pueblo encontró en sus paredes un lugar para vivir. De aquel encuentro entre cauce, roca y casas nació un paisaje donde la geología forma parte del propio caserío.

Casas de Setenil junto a la ladera, en el paisaje que el río y el caserío comparten.

Casas de Setenil junto a la ladera, en el paisaje que el río y el caserío comparten.

Foto: Makoki20, CC0 — commons.wikimedia.org

Desde el castillo, las calles de Setenil bajan por una pendiente pronunciada y se acomodan al curso del Guadalporcún. En la parte baja, el río dejó un tajo en la roca; allí, las casas se arriman a la pared y algunas quedan bajo su saliente. No es solo una manera singular de ocupar el espacio: es la huella visible de dos trabajos distintos. El cauce excavó el relieve y los habitantes aprovecharon después ese corte para construir. El pueblo se despliega entre ambos, escalonado desde la fortaleza hasta el fondo del valle.

El Guadalporcún abre el tajo

El río es el primer protagonista de esta historia. El corte que atraviesa Setenil no es una forma abstracta del paisaje: es el tajo que el Guadalporcún creó al pasar por la localidad. Allí donde el terreno se eleva a ambos lados, el cauce ocupa el fondo y deja paredes rocosas que ordenan el espacio. La diferencia de altura se convierte en una característica cotidiana del pueblo: las calles no forman una trama plana, sino que acompañan las pendientes y el curso del agua.

La forma del caserío permite leer ese recorrido. Arriba está el castillo; desde allí, la población desciende y se adapta al río, hasta que el desnivel y la roca ofrecen un abrigo a las viviendas de la zona baja. La roca no aparece únicamente como fondo de las casas: en algunos lugares se prolonga por encima de ellas. El valle, por tanto, no separa a Setenil del río. Define el trazado que el pueblo ha aprovechado y la escena en la que sus edificios se reúnen.

Las rocas bajo el término

El estudio geotécnico ofrece una imagen del subsuelo a escala municipal. Clasifica como calizas, dolomías y mármoles el 71,82 % de los materiales del término. También registra gravas y arenas compactas, que representan el 11,84 %, además de arenas finas y limos, con un 3,97 %, y arcillas expansivas blancas o blandas, con un 2,85 %. Son familias de materiales distintas, y el dato describe el territorio municipal, no asigna automáticamente una composición a cada pared o vivienda.

Para entender la forma más reconocible de Setenil, el vínculo esencial es más directo: el tajo fue creado por el río. Un cauce que corta el terreno deja una franja baja y expone sus márgenes; aquí, esa forma resultante se convirtió en espacio para calles y viviendas. Los porcentajes geotécnicos permiten situar la variedad de materiales que hay en el municipio, mientras que el Guadalporcún explica la huella concreta que domina el núcleo. Así se distinguen el paisaje excavado por el río y el retrato más amplio del subsuelo local.

Las cuevas guardan una huella antigua

La relación entre Setenil y los espacios rocosos viene de muy atrás. En cuevas de la localidad se han encontrado objetos que indican que estuvieron pobladas hace unos 5.000 años. Esa evidencia sitúa presencia humana en el municipio en tiempos muy anteriores a la fortaleza medieval, aunque no convierte las viviendas actuales bajo el tajo en una continuación demostrada de aquellas ocupaciones. Son huellas de épocas diferentes, reunidas en un mismo territorio donde la roca ha ofrecido lugares habitables.

Entre esa ocupación antigua y el Setenil conocido por su fortaleza hay un largo salto temporal que las evidencias disponibles no rellenan con una secuencia continua. Lo que sí puede seguirse con claridad es cómo el relieve y el poblamiento dejaron marcas distintas: las cuevas conservan objetos asociados a una presencia de hace milenios; más tarde, la altura y la disposición del núcleo aparecen ligadas a una villa fortificada. La roca no cuenta una sola historia, sino varias, cada una con sus propios rastros.

El castillo resiste siete asedios

En el siglo XIII, la fortaleza nazarí organizó otro Setenil alrededor de una posición elevada. Su conjunto incluía alcázar, Torre del Homenaje, medina, baños, mezquita y Coracha-Mina. Esta última era una construcción destinada al abastecimiento de agua. La fortaleza conserva 530 metros de muralla y cerca de 40 torres, además de buena parte de su entramado urbano medieval. El terreno no explica por sí solo la historia militar, pero la villa alzada sobre el cauce y sus fuertes desniveles forman el escenario de esa defensa.

La toma de Setenil interesaba a la Corona castellana como avance hacia Granada. En 1407, el sitio no consiguió conquistar la villa; después de aquel fracaso, Setenil fue considerada casi inexpugnable. Desde los tiempos de Juan II hasta los Reyes Católicos se produjeron siete sitios. El conflicto se prolongó durante décadas: quienes querían tomar la plaza encontraron una fortaleza que seguía en pie, y la población mantuvo su lugar en la frontera entre dos poderes.

El desenlace llegó el 21 de septiembre de 1484, cuando el último de esos asedios condujo a la victoria castellana. La caída de la fortaleza cambió el dominio de la villa, pero no borró el trazado levantado en torno a ella. El castillo, sus murallas y las calles de la antigua población quedaron como huella de una defensa que había hecho de Setenil un objetivo disputado. El relieve continuó allí; lo que cambió fue quién gobernaba la plaza.

Las casas se arriman a la pared

En la parte baja, los habitantes encontraron otra forma de tratar con la roca. Las casas bajo el tajo pertenecen al tipo llamado «abrigo bajo rocas»: en vez de excavar la pared, la cierran y prolongan la vivienda a lo largo de ella. La roca queda como techo o límite del espacio, mientras la construcción ocupa la franja disponible frente a la pared. No se trata, por tanto, de vaciar una cueva para hacer una casa, sino de completar con muros un abrigo que ya ofrece el relieve.

Viviendas bajo un saliente rocoso en Setenil, un ejemplo del abrigo bajo rocas descrito para la localidad.

Viviendas bajo un saliente rocoso en Setenil, un ejemplo del abrigo bajo rocas descrito para la localidad.

Foto: Falconaumanni, CC BY-SA 3.0 — commons.wikimedia.org

Esta solución hace visible la diferencia entre el trabajo del río y el de sus habitantes. El primero abrió el corte; los segundos aprovecharon una de sus formas para alojar viviendas. La casa no oculta la pared, sino que se organiza junto a ella y sigue su longitud. En ese contacto, la geología deja de ser un decorado distante: condiciona la disposición de los edificios y hace que el recorrido urbano se lea también como un recorrido por el tajo.

Arriba y abajo, la localidad mantiene dos maneras de relacionarse con el mismo desnivel. La fortaleza ocupa la parte elevada; las viviendas de abrigo aprovechan la pared rocosa en la zona inferior. Entre ambas, calles y barrios siguen la pendiente y se adaptan al curso del río. No hace falta atribuir una misma roca a todos esos lugares para reconocer la continuidad del paisaje: el corte del Guadalporcún enlaza espacios construidos de manera distinta y deja que el relieve participe en la forma del pueblo.

De villa fortificada a conjunto histórico

Tras la conquista, Setenil fue declarada villa de realengo y recibió una Carta de Privilegios en 1501. Sus habitantes vivían del cultivo de la vid y los cereales, del monte, la ganadería y la pesca. En el siglo XVII, después de numerosos pleitos, consiguieron independizarse de Ronda mediante una pragmática firmada en 1630. La villa había cambiado de señorío y de condición política; permanecían el río, la pendiente y un entramado que había crecido a su lado.

La vida local volvió a atravesar conflictos en siglos posteriores. En el XIX, los vecinos de Setenil se unieron a los de otros pueblos de la serranía gaditana en la resistencia guerrillera contra la ocupación francesa. Mucho después, la emigración marcó la segunda mitad del siglo XX. Superada esa etapa, el municipio continuó con su actividad agrícola tradicional y sumó el turismo como aprovechamiento de su entramado urbano y de los alrededores. En 1985, el pueblo fue declarado conjunto histórico-artístico.

El resultado está a la vista: Setenil conserva una fortaleza que fue sitiada siete veces, calles que bajan desde ella y viviendas que utilizan el abrigo de la roca sin excavarlo. El episodio militar terminó con la conquista de 1484; la historia del paisaje siguió en las casas que se acomodaron al corte del río. El Guadalporcún abrió el tajo. El pueblo hizo de sus paredes un lugar para vivir.

Tipos de terreno en Setenil de las Bodegas

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

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  • Gravas y Arenas compactas
    Neutro

    Gravas y Arenas compactas

    Depósitos granulares de alta compacidad, típicamente asociados a terrazas fluviales antiguas (ríos Ebro, Duero, Tajo, Guadalquivir) y glacis pleistocenos. No tienen cohesión (no son arcillas) pero su

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  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

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  • Arcillas Expansivas Blancas/Blandas
    Peligro

    Arcillas Expansivas Blancas/Blandas

    Las grandes reinas de la patología en edificación civil de España. Se presentan frecuentemente en las tierras de barros cordobesas y badajoz, vegas del Guadalquivir (Mairena, Carmona), cuenca miocena

    Ver ficha

Riesgo sísmico en Setenil de las Bodegas

Bajo
Magnitud máxima registrada M 2.6 Escala de Richter
MáxM 2.6
MediaM 1.93
Máx Media
Eventos registrados
32
Entre 1996 y 2026
Un sismo de magnitud similar al máximo (M ≥ 2.1) ocurre aprox. cada 3 años.
Mayores registrados
  • 1 M 2.6 2026
  • 2 M 2.5 2019
  • 3 M 2.5 2019
Último sismo registrado
2026
M 1.5 · este año
Datos orientativos de sismicidad histórica. La magnitud mínima considerada es 1.5. Fuente: Seismic Portal (EMSC/IGN).
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