Historia geológica Localidad Sariego

Sariego y la fuente que subía y bajaba lejos del mar

En Pozu Salau, una fuente de interior fue descrita hace siglos como un manantial que crecía y menguaba como el mar. ¿Qué puede contar el subsuelo de Sariego de aquella imagen?

Pastos y laderas en el entorno del pico Fariu, una vista del relieve que enmarca el valle de Sariego.

Pastos y laderas en el entorno del pico Fariu, una vista del relieve que enmarca el valle de Sariego.

Foto: McBodes, CC BY 3.0 — commons.wikimedia.org

En Sariego, la historia de una fuente empieza con una comparación que todavía sorprende: el historiador Carbayo escribió que la surgencia salada de Pozu Salau crecía y menguaba como el mar, aunque este quedaba a más de cuatro leguas. No era una orilla, sino un valle asturiano. Y, sin embargo, el agua dejó una huella tan reconocible que, siglos después, una placa recordó allí una donación medieval del valle.

La fuente reúne dos tiempos distintos en un mismo lugar: el de las rocas que forman Sariego y el de quienes se disputaron sus tierras. Para seguir esa pista conviene empezar por el paisaje que la rodea: un valle amplio, limitado por lomas y atravesado por el Nora.

Un valle entre lomas, no una llanura inmóvil

Sariego ocupa una gran depresión rodeada de montañas de altura moderada. Al norte, el cordal de la Llomba marca el límite; hacia el oeste destaca el pico Fariu, y la peña de los Cuatro Jueces señala el encuentro de varios concejos. No son nombres aislados en un mapa: juntos describen el marco físico en el que se abre el valle.

El Nora nace en el noreste del concejo, en la fuente de Ñora, en Valvidares. Recorre Sariego durante seis kilómetros antes de continuar hacia Siero. Su trazado y sus tributarios dibujan un valle asimétrico: la vertiente norte es más extensa y recibe cinco corrientes de agua; al sur bajan arroyos más cortos y de caudal escaso.

La forma del terreno es parte esencial de la historia, pero no hace falta imaginar que una sola roca talló por sí misma todo el valle. La geografía local lo sitúa dentro de la depresión mesoterciaria asturiana, mientras que las rocas del concejo cuentan una historia de sedimentos mucho más antigua. Es un paisaje construido en capítulos, no en un único gesto.

Si miras desde las elevaciones hacia el fondo del valle, ves el contraste entre laderas y tierras bajas. La geología ayuda a explicar ese escenario, pero también obliga a distinguir entre lo que se conoce del conjunto del concejo y el origen preciso de cada manantial. Esa distinción importa especialmente en Pozu Salau.

Cuando la arena antigua se convirtió en roca

El subsuelo de Sariego está compuesto principalmente por materiales atribuidos al Triásico y al Jurásico, junto con areniscas y conglomerados. Esos nombres indican que el terreno guarda sedimentos depositados y transformados en roca durante periodos geológicos remotos: una sucesión de ambientes, no un suelo uniforme bajo todo el concejo.

Una arenisca puede comenzar como arena acumulada en una playa, un delta o un río tranquilo. Con el tiempo, los granos se compactan y quedan unidos. El conglomerado, en cambio, conserva cantos mayores: para reunirlos y transportarlos hace falta una corriente más enérgica, comparable a un torrente actual durante una avenida. Cuando se endurecen, aquellos fragmentos quedan trabados en la roca.

También aparece el flysch en la clasificación geotécnica del concejo. El término describe alternancias de capas arenosas y arcillosas, asociadas a sedimentos acumulados al pie de una plataforma continental. Dicho sin jerga: capas distintas, como páginas de diferente textura, apiladas una sobre otra. La clasificación local recoge además arenas finas y limos, materiales de grano más menudo.

En Careses asoman calizas de montaña, vestigio de terrenos paleozoicos. Las calizas se forman a partir de sedimentos carbonatados; como comparación general, muchas nacen en fondos marinos poco profundos. En Sariego, su presencia recuerda que el concejo no pertenece a una sola edad geológica: junto a materiales más recientes en la escala de la historia terrestre, conserva rocas mucho más antiguas.

Ese mosaico ayuda a comprender por qué el valle no es una superficie idéntica de un extremo a otro. Areniscas, conglomerados, capas de flysch y calizas responden de manera diferente a la erosión y al agua. Pero el dato que hace singular a Pozu Salau no se deduce automáticamente de esa lista: la fuente salada es una evidencia local propia, y merece seguirse por su historia documentada.

La fuente que parecía tener mareas

La descripción atribuida a Carbayo habla de una fuente salfuginosa cuyo caudal crecía y menguaba como el mar. La comparación es poderosa porque pone frente a frente dos escalas: una surgencia tierra adentro y la costa, situada —según aquel relato— a más de cuatro leguas. La fuente no necesitaba estar junto al océano para convertirse en una referencia del valle.

La reseña geográfica de Sariego añade que los análisis citados atribuían al agua una composición de sal del 90 % y la describían como mucho más salada que el mar. Es un dato llamativo, aunque no explica por sí solo cómo adquirió esa salinidad. La información disponible sí sitúa las surgencias en un concejo donde las aguas subterráneas alimentan numerosas fuentes, pozos y sumideros.

¿Cómo circula el agua bajo un paisaje así? En las rocas carbonatadas, el agua puede abrir conductos al disolver lentamente la caliza; ese proceso se llama karstificación. En la vida diaria, basta pensar en una pequeña grieta que, con el paso del tiempo, se ensancha. El estudio geotécnico distingue sectores carbonatados muy karstificados de otros con escasa karstificación, así que no describe un comportamiento idéntico en todo Sariego.

La geología sugiere que las aguas subterráneas forman parte del contexto que hace posibles tantas surgencias. Sin embargo, no permite atribuir sin más la sal de Pozu Salau a una roca concreta ni reconstruir su recorrido exacto. Lo que sí queda en pie es la singularidad histórica de la fuente y su relación con un subsuelo donde el agua circula y reaparece en distintos puntos.

El valle también fue una disputa

La primera noticia documental del concejo se remonta a 996: Bermudo II y su esposa Elvira cedieron posesiones de Sariego al monasterio de San Pelayo, en Oviedo. Mil años más tarde, una placa colocada en la Fuente Pozu Salau conmemoró aquella donación. El lugar enlaza así una historia del agua con otra de propiedad y poder, sin que una sustituya a la otra.

En 1200, Alfonso IX cedió tierras y posesiones del concejo al monasterio de Valdediós. Durante el siglo XIII, las tensiones entre las aldeas y los poderes monacales llegaron a un punto en que Alfonso X concedió a los habitantes el privilegio de organizarse en concejo; San Pelayo y Valdediós se opusieron y el rey cambió de posición. El valle era un territorio concreto que podía concederse, recorrerse y gobernarse.

La forma del terreno reaparece siglos después en otra escena. Durante la guerra de la Independencia, Sariego fue lugar de paso para las tropas francesas; las guerrillas asturianas se escondían en las laderas y rincones montañosos desde donde las atacaban. Aquí el relieve no es un telón de fondo: las pendientes y los repliegues ofrecían lugares de ocultación, tal como cuenta la historia local.

También pasaba por el concejo un itinerario de peregrinación a Santiago, llamado camino francés, por el que llegaban caminantes después de dejar Valdediós y continuaban hacia Siero y Oviedo. El valle fue, por tanto, lugar de paso y de disputa. Su posición entre relieves y poblaciones cercanas dio forma a recorridos humanos que se superponen a la historia geológica.

Lo que el paseo deja ver

Hoy, el paisaje de Sariego sigue reuniendo la escala cercana de sus fuentes y la escala amplia de sus lomas. El río Nora, las corrientes menores y las surgencias subterráneas pertenecen a una misma geografía, aunque cada una tenga su propio recorrido. La abundancia de agua está documentada; la forma exacta en que cada manantial se alimenta depende de las rocas y fracturas de su entorno.

La información geotécnica clasifica en el concejo areniscas, conglomerados y flysch, además de arenas finas y limos. No es una postal del terreno visible en cada camino, sino una manera de reconocer que bajo el valle conviven materiales distintos. En las calizas de Careses, además, la disolución puede crear conductos; en otros sectores, esa transformación es mucho menos marcada.

Por eso Pozu Salau conserva su fuerza narrativa. La fuente no demuestra por sí sola cómo se formó el valle ni de dónde procede cada gramo de sal, pero sí concentra en un punto la relación local entre agua, subsuelo y memoria. Cuando vuelvas a mirar Sariego desde sus laderas, verás algo más que un valle: verás un terreno antiguo que todavía entrega sus aguas y un lugar donde una fuente llegó a medir el tiempo con una imagen de mar.

Tipos de terreno en Sariego

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
    Advertencia

    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

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  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

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