Historia geológica Localidad Otívar

Otívar encontró refugio en la sierra frente a los franceses

La partida de Juan Fernández Cañas se escondió en la sierra de Almijara y volvió a hostigar a las tropas napoleónicas. ¿Qué tenía el relieve de Otívar para hacer posible esa resistencia?

Panorámica de Otívar y del relieve montañoso que rodea el pueblo.

Panorámica de Otívar y del relieve montañoso que rodea el pueblo.

Foto: Veinticuatro de Jahén / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0

En Otívar, la sierra no queda al fondo del relato: forma parte de él. Durante la Guerra de la Independencia, Juan Fernández Cañas —conocido como el tío Caridad— y su partida aprovecharon el terreno montañoso para ocultarse y combatir a las fuerzas francesas. La pregunta es concreta: ¿cómo podía una partida de guerrilleros desafiar a un ejército en este rincón de la Costa Granadina?

La montaña ofrecía una ventaja decisiva

La historia local describe una orografía intrincada, útil para esconderse y tender emboscadas. No era una ventaja abstracta. Otívar se asienta a los pies de la sierra de Cázulas y del parque natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama; las laderas abruptas y las fuertes pendientes caracterizan su relieve. En ese paisaje, conocer los pasos y los escondites podía pesar tanto como disponer de más hombres.

El contexto era la invasión napoleónica, iniciada en España en 1808, que dio lugar a partidas guerrilleras. Según la historia publicada por el Ayuntamiento, aquellos combatientes suplían su falta de preparación militar con un conocimiento minucioso del terreno. Fernández Cañas, alcalde de Otívar, fue una de esas figuras. La relación entre la sierra y su campaña está documentada como táctica: Almijara fue un lugar donde la partida se ocultó, no solo un telón montañoso detrás de los acontecimientos.

El relieve explica una posibilidad, no cada detalle del combate. Las fuentes disponibles no trazan rutas precisas ni permiten asignar cada emboscada a una ladera concreta de Otívar.

De las armas escondidas a la sierra

En mayo de 1810, al llegar a Almuñécar, las tropas francesas convocaron a las autoridades comarcales para exigirles fidelidad al gobierno napoleónico. El relato municipal cuenta que Fernández Cañas hizo un primer pago, pero escondió las armas en el campo. Cuando fueron a detenerlo, mató a algunos soldados y escapó; después reunió a un grupo de guerrilleros.

La partida también capturó a miembros del cabildo que iban a embargar sus bienes. Los liberó tras hacerles jurar que no servirían al ejército invasor. Más tarde, cerca de Nerja, Fernández Cañas y no más de un centenar de hombres hicieron huir, según esa misma fuente, a un regimiento de 300 soldados de infantería y 300 de caballería. ¿Qué cambió la escala de la contienda? No una superioridad numérica de los guerrilleros, sino la posibilidad de moverse y ocultarse en un territorio que conocían.

Días después, ya escondidos en la sierra de Almijara, atacaron el castillo de La Herradura y la guarnición de Nerja, de donde obtuvieron armas, munición y alimentos. La secuencia deja ver cómo el relieve podía servir de refugio y, a la vez, de punto de partida para nuevas acciones. No demuestra que cada movimiento se planeara desde Otívar; sí sitúa a la sierra próxima a la localidad dentro del escenario de aquella campaña.

La sierra no evitó el castigo

El éxito de la partida no garantizó su seguridad. La fuente municipal cuenta que el general Sebastiani encabezó una ofensiva para desalojarla de Padul. Fernández Cañas resultó gravemente herido y pasó 45 días escondido en una cueva de Lentegí, mientras su partida se dispersaba al creerlo muerto. Recuperado, se reunió en Cázulas con los guerrilleros que quedaban.

Después llegó una represalia que afectó directamente a Otívar: Wikipedia recoge que las tropas francesas del general Sebastiani incendiaron la localidad por las acciones de Fernández Cañas. El relieve había ayudado a la resistencia; no podía impedir que el ejército golpeara el pueblo. La historia permite distinguir ambas cosas sin convertir la montaña en una defensa infalible.

Tipos de terreno en Otívar

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Pizarras y Esquistos
    Advertencia

    Pizarras y Esquistos

    Rocas metamórficas caracterizadas por su foliación (planos de debilidad paralelos o pizarrosidad). Muy frecuentes en Galicia, Asturias, norte de León, Extremadura y Sierra Morena. Son macizos rocosos

    Ver ficha

La partida de Fernández Cañas encontró en la sierra un refugio que la historia local vincula a su conocimiento del terreno, y Otívar pagó después el coste de aquella resistencia. Cuando mires las laderas que rodean el pueblo, verás algo más que un límite del paisaje: fueron parte del escenario y de las posibilidades de aquella guerra.

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