Historia geológica Localidad Monturque

Monturque, el cerro que reunió siglos

Bajo el castillo de Monturque, las excavaciones sacaron a la luz un poblado de la Edad del Cobre. La historia de aquellas primeras cabañas empieza en la altura caliza que, milenios después, ocuparían comunidades del Bronce, iberos y romanos.

La ermita del Santo Cristo de la Vera Cruz, en Monturque, sitúa el relato en el pueblo levantado sobre el cerro calizo.

La ermita del Santo Cristo de la Vera Cruz, en Monturque, sitúa el relato en el pueblo levantado sobre el cerro calizo.

Foto: MarisaLR, CC BY-SA 3.0 — commons.wikimedia.org

En el recinto interior del castillo de Monturque, las excavaciones sistemáticas de los años ochenta abrieron una ventana bajo el pueblo. El profesor Luis Alberto López Palomo encontró indicios de un asentamiento que ya existía al final del tercer milenio antes de nuestra era. Para llegar a aquella comunidad hay que mirar primero el cerro: Monturque se asienta sobre una gran roca caliza, una elevación que ha sido escenario de vidas muy distintas. ¿Qué ofrecía esa altura y qué huella dejaron quienes la habitaron?

La caliza que dio nombre a Monturque

El nombre del municipio se relaciona con los vocablos mons y urk —también escrito ruqa—, asociados a monte y roca. La imagen coincide con el pueblo asentado sobre una gran roca caliza, dentro de un paisaje de cerros bajos y ondulados. La descripción geográfica local relaciona las calizas, margas y areniscas de la zona con sedimentos marinos de la cuenca del Guadalquivir, descrita como un mar interior en otro tiempo. Así se enlazan el relieve actual y un origen sedimentario: aquellos sedimentos dieron lugar a rocas que aparecen en el paisaje.

El suelo tampoco es lo mismo que la roca. La descripción municipal llama rendzina al suelo rico en piedras calizas y vincula ese sustrato con matorrales y algunas encinas; hoy el olivar es el cultivo predominante. A escala del término, el estudio geotécnico distingue categorías de calizas, dolomías y mármoles (33,32 %), arenas finas y limos (12,76 %), y areniscas, conglomerados y flysch (11,53 %). El río Cabra atraviesa Monturque y riega los campos que lo rodean: roca, suelo y agua forman parte del mismo paisaje.

Las cabañas del primer poblado

Los hallazgos del castillo llevan la historia a los últimos siglos del tercer milenio a. C., durante la Edad del Cobre. Allí se asentó una comunidad agroganadera, con una actividad de caza residual. Sus viviendas eran cabañas circulares: un zócalo de piedra servía de base a paredes de adobe y ramaje trabado con barro. La piedra entraba así en la vida diaria como material de construcción, mientras el cerro ofrecía el lugar donde fijar la residencia.

Las excavaciones sacaron a la luz numerosos materiales y útiles de aquel poblado. Entre ellos destacan los fragmentos de cerámica campaniforme, que convierten el yacimiento en uno de los focos importantes para estudiar el final de la prehistoria andaluza. Junto a las cabañas y los objetos hallados, la cerámica permite reconocer una comunidad establecida en el cerro. Sus huellas abren una historia que no se interrumpe al terminar la Edad del Cobre: sobre aquella fase se superpuso un poblamiento de la Edad del Bronce.

El Bronce mantiene la ocupación

Entre el segundo y el primer milenio a. C. se desarrolló la ocupación de la Edad del Bronce. La comunidad mantuvo una dedicación esencialmente agrícola, según indican los hornos de panificación y otros signos de cultivo del acebuche. También apareció un amplio repertorio de cerámicas hechas a mano, con superficies bruñidas. Hornos y vasijas cuentan una historia de trabajo continuado en el mismo cerro.

Primero fueron las cabañas de zócalo pétreo y barro; después, la agricultura del Bronce y sus hornos. La sucesión muestra un asentamiento que cambió mientras conservaba la misma altura como escenario. El terreno ondulado y la posición del pueblo sobre un cerro siguen haciendo visible el contraste entre la elevación ocupada y los campos que se extienden alrededor.

El río Cabra flanquea la altura ibérica

La ocupación continuó hasta la cultura ibérica. En esa etapa, el poblado se situaba en lo alto de un cerro testigo, una elevación que destaca sobre el terreno circundante. Allí se levantaron una acrópolis y murallas defensivas, mientras los escarpes marcaban los bordes del asentamiento.

Al pie del cerro discurría el río Cabra. La descripción del poblado ibérico lo presenta como una especie de foso natural junto a las defensas y los escarpes. La altura y el curso de agua componían así un escenario de protección: el río no era solo parte del paisaje, también separaba el poblado de su entorno. En la cima se encuentra cerámica ibérica hecha a torno y decorada con líneas rojas y negras, otra huella de esa etapa.

Roma convierte el agua en obra

Durante la época romana, la población debió alcanzar gran importancia. Los restos arqueológicos encontrados en el término y las construcciones que aún se conservan apuntan a un asentamiento numeroso en Monturque y sus alrededores.

Herma bifronte de mármol hallada en Monturque y conservada en el Museo Arqueológico y Etnológico de Córdoba; otra huella romana del lugar.

Herma bifronte de mármol hallada en Monturque y conservada en el Museo Arqueológico y Etnológico de Córdoba; otra huella romana del lugar.

Foto: Jl FilpoC, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

En la parte alta se conserva la Gran Cisterna, una obra pública por su tamaño e importancia, además de ocho cisternas menores que probablemente pertenecieron a viviendas privadas. Una cisterna guarda agua; juntas, las estructuras muestran cómo los habitantes incorporaron el almacenamiento a la vida construida del cerro. También se ha identificado un posible distribuidor de aguas.

En Los Paseíllos, en lo más alto de la población, quedan restos de un criptopórtico y de unas termas públicas. La alineación de estos edificios con otras construcciones parece responder a una ordenación urbana cuidada. La roca caliza sigue siendo el gran rasgo del emplazamiento, pero estos restos hablan de algo más que una posición elevada: una población que organizó espacios y obras públicas alrededor de ella.

Las Pozas saca la necrópolis extramuros

A unos cincuenta metros al norte del pueblo, junto al borde del escarpe, se encuentra el yacimiento de Las Pozas. En 1948 afloraron allí restos romanos de una necrópolis situada fuera del antiguo Monturque. La aparición amplía el mapa de la vida romana más allá de la cima: también en sus inmediaciones hubo espacios vinculados a la población.

Entre los objetos recuperados destaca una cama de freno de bronce con la representación de un caballo. Hoy se conserva en el Museo Arqueológico de Córdoba. El hallazgo hace visible el recorrido de una huella: desde el borde del cerro donde apareció hasta una colección que permite contemplarla lejos de su lugar de origen.

Las cabañas de la Edad del Cobre no permanecieron, pero el asentamiento dejó una continuidad de ocupaciones y, con Roma, cisternas y edificios que todavía se conservan. Las Pozas añadió otra pieza al relato al mostrar que la huella romana alcanzaba el exterior del núcleo antiguo. En Monturque, la roca caliza sigue bajo el pueblo; sobre ella, el cerro conserva las señales de quienes lo habitaron y lo transformaron.

Tipos de terreno en Monturque

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Masa de agua
    Peligro

    Masa de agua

    Zona correspondiente a ríos, lagos, embalses, lagunas, marismas permanentes o franjas litorales sumergidas. El punto consultado se encuentra sobre una masa de agua identificada cartográficamente por e

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  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

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  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

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  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
    Advertencia

    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

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