Historia geológica Localidad Moncofa

Moncofa convirtió su playa en puerto, mercado y salida forzada

En 1609, la costa de Moncofa vio partir a miles de moriscos expulsados del Reino de Valencia. La playa que hizo posible aquella salida ya era, desde siglos antes, un lugar de pesca y embarque.

La playa de Beniesma muestra el litoral de guijarros y arena de Moncofa, una costa ligada durante siglos a la pesca y al embarque.

La playa de Beniesma muestra el litoral de guijarros y arena de Moncofa, una costa ligada durante siglos a la pesca y al embarque.

Foto: Juan Emilio Prades Bel / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0

Las embarcaciones esperaban en la playa de Moncofa. En 1609, bajo el reinado de Felipe III, miles de moriscos fueron embarcados allí para abandonar el Reino de Valencia. La playa y la torre vigía del Grao quedaron asociadas a una expulsión decidida por la Corona, pero aquel litoral no se convirtió en punto de partida de un día para otro: llevaba generaciones conectando las poblaciones de la Plana con el mar.

La costa es el elemento geológico indispensable de esta historia. No como explicación de la decisión política —que fue humana—, sino como condición material para pescar, comerciar y embarcar personas y mercancías. En Moncofa, la franja litoral ofrecía una salida al Mediterráneo en un municipio cuya historia también aparece ligada a marjales y a un terreno de escaso relieve. Las fuentes describen hoy playas de arena y guijarros; no permiten reconstruir con detalle cómo cambió la línea de costa a lo largo de los siglos. Sí documentan, en cambio, el uso continuado de la playa como embarcadero.

Una villa entre tierras bajas y mar

Antes de que Moncofa aparezca como una villa medieval, las fuentes sitúan el territorio en época romana como una zona de marjales, con alguna villa que habría servido de hostal a quienes transitaban por la Vía Augusta. Es una referencia breve, pero ayuda a entender que la relación con el agua no se limitaba a la orilla: el paisaje incluía también terrenos húmedos y una llanura litoral. No hace falta imaginar un puerto construido como los actuales. La historia documentada habla de playas utilizadas para embarcar y de barcos que aguardaban mar adentro.

La primera cita documental de Moncofa figura en la crónica de Jaime I. En 1254, Guillem de Moncada otorgó carta de poblamiento a Bernat Mestre y otros treinta y siete pobladores. La vida de la nueva comunidad se organizó tierra adentro, pero el mar no quedó al margen de su economía. Desde el siglo XIV, la playa de Moncofa aparece en los documentos como embarcadero del señorío de Nules, con la pesca entre sus actividades destacadas.

La costa no era una frontera quieta ni un espacio sin riesgos. Entre 1330 y 1340 se levantó una muralla para proteger Moncofa de bandoleros y de incursiones piratas desde el mar. La defensa y el embarque coexistían: el litoral abría una ruta de trabajo y comercio, pero también exponía a la población a ataques. La playa era una puerta; proteger la villa significaba reconocer que esa puerta podía ser utilizada por otros.

Del pescado a las mercancías

La actividad marítima fue más allá de la pesca. En el siglo XVI, Carlos I autorizó a los habitantes del señorío y a forasteros a embarcar y desembarcar mercancías en la playa. La autorización convirtió en actividad regulada una función que dependía de algo muy concreto: poder llegar desde tierra hasta las embarcaciones y transferir la carga. No era un puerto abrigado con muelles, según la descripción disponible, sino una costa abierta donde las barcas hacían de enlace con los barcos fondeados frente a la orilla.

Ese modo de operar siguió siendo útil siglos después. A comienzos del XX, las cajas de naranjas destinadas a la exportación salían desde Moncofa en barcas que las llevaban hasta los barcos anclados mar adentro. La imagen permite medir la importancia práctica de aquel litoral: la playa no era solo el lugar donde terminaba el camino, sino parte del sistema de transporte de la producción agrícola de la Plana. También continuó la pesca de bou, al menos hasta mediados del siglo XX, y la fuente local de historia registra un pósito de pescadores con 160 embarcaciones y una escuela de orientación marítima.

La orilla imponía sus propias condiciones. Las embarcaciones pequeñas podían acercar personas y cargas a barcos situados fuera de la playa, pero la operación requería trabajo y coordinación. Las fuentes no detallan cómo variaban las técnicas según el estado del mar ni cómo cambiaba exactamente la forma de la costa; conviene no completar esos vacíos con una escena imaginada. Lo que sí está documentado es el patrón: la playa se utilizó durante siglos como punto de pesca y embarque, y las barcas conectaron la tierra con buques que no llegaban hasta la orilla.

El embarque de 1609

En ese litoral de uso cotidiano ocurrió una salida extraordinaria. En 1609, la expulsión de los moriscos decretada por Felipe III llevó al Grao de Moncofa a personas procedentes de la vega del Palancia, la sierra de Espadán y la zona del Mijares, dentro del ducado de Segorbe. La historia local identifica la playa y la torre vigía como puntos del embarque. La torre recuerda que aquel acceso al mar tenía también una dimensión de vigilancia y control.

Las cifras transmitidas no son uniformes. Una fuente recoge unos 5.600 embarcados bajo el mando del capitán Gaspar Vidal; otras estimaciones citadas elevan el total a cerca de 10.000. La diferencia aconseja no presentar una cifra cerrada como indiscutible. En cualquiera de las versiones, se trató de un embarque de gran escala para una población costera pequeña. La geografía hizo posible reunir en un mismo lugar la ruta terrestre de los expulsados y las embarcaciones dispuestas para llevarlos fuera del reino; no explica la orden ni sus motivos.

La misma playa que había sostenido la pesca y el intercambio se volvió así escenario de una política de expulsión. No cambió necesariamente su forma física para que cambiara su significado: cambió el uso impuesto a quienes llegaban a ella. Esa diferencia importa. La geología explica la presencia de una costa accesible; son los documentos y las decisiones humanas los que permiten contar quién embarcó y por qué.

Una costa que sigue a la vista

Hoy, las playas de Moncofa alternan arena y guijarros, y la zona de Beniesma conserva restos de la antigua torre, según la información turística local. Son huellas que permiten reconocer, sin confundir el paisaje actual con el de hace cuatro siglos, la proximidad entre la población y el mar. La forma presente de la playa no demuestra por sí sola cómo era la orilla en 1609; el vínculo histórico se apoya en las referencias al embarcadero, la pesca, el comercio y la expulsión.

Moncofa fue durante siglos una villa que miró al Mediterráneo no solo desde la playa, sino desde el trabajo que allí se organizaba y las partidas que allí se ejecutaban. La costa fue recurso, conexión y límite. Cuando vuelvas a mirar la orilla del Grao, también podrás verla como el lugar donde una ruta marítima cotidiana quedó marcada por una de las expulsiones más duras de la historia valenciana.

Tipos de terreno en Moncofa

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

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  • Arcillas Expansivas Blancas/Blandas
    Peligro

    Arcillas Expansivas Blancas/Blandas

    Las grandes reinas de la patología en edificación civil de España. Se presentan frecuentemente en las tierras de barros cordobesas y badajoz, vegas del Guadalquivir (Mairena, Carmona), cuenca miocena

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  • Gravas y Arenas compactas
    Neutro

    Gravas y Arenas compactas

    Depósitos granulares de alta compacidad, típicamente asociados a terrazas fluviales antiguas (ríos Ebro, Duero, Tajo, Guadalquivir) y glacis pleistocenos. No tienen cohesión (no son arcillas) pero su

    Ver ficha
  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
    Advertencia

    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

    Ver ficha

Riesgo sísmico en Moncofa

Bajo
Magnitud máxima registrada M 1.8 Escala de Richter
MáxM 1.8
MediaM 1.8
Máx Media
Eventos registrados
1
Entre 1996 y 2026
Un sismo de magnitud similar al máximo (M ≥ 1.3) ocurre aprox. cada 30 años.
Mayores registrados
  • 1 M 1.8 2009
Último sismo registrado
2009
M 1.8 · hace 17 años
Datos orientativos de sismicidad histórica. La magnitud mínima considerada es 1.5. Fuente: Seismic Portal (EMSC/IGN).
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