Historia geológica Localidad Fuente de Piedra

Fuente de Piedra enterró la fuente que dio fama medicinal a sus aguas

Durante siglos, enfermos renales viajaron hasta la fuente de Fuente de Piedra, cuyas aguas llegaron a exportarse lejos de Andalucía. ¿Qué relación guarda esa historia con la laguna salada y las rocas del municipio?

El núcleo de Fuente de Piedra se alza junto al paisaje húmedo que ha marcado la historia del municipio.

El núcleo de Fuente de Piedra se alza junto al paisaje húmedo que ha marcado la historia del municipio.

Foto: Enrico Razzetti, CC BY-SA 2.0 — commons.wikimedia.org

En Fuente de Piedra, el agua tiene dos escenarios. El pueblo se alza a 448 metros; la orilla de la laguna, a 430. Al este, el pico Pollo alcanza los 628 metros, en la sierra de Humilladero. No es un relieve de grandes precipicios, sino un paisaje suave de campos y humedales en el que una fuente y una laguna acabaron atrayendo pobladores, enfermos y, siglos después, la preocupación por las aguas estancadas. ¿Qué hizo de este lugar un destino ligado al agua durante tanto tiempo?

La laguna marcó el primer camino

La respuesta comienza antes de que existiera el municipio. La presencia de la laguna determinó el asentamiento de pobladores en la zona desde épocas prehistóricas. Los restos citados en la historia local sitúan aquí presencia humana ya en el Solutrense; después, según esa misma reconstrucción, el poblamiento continuó hasta la llegada de los íberos. El agua no fue un telón de fondo: fue una de las razones para quedarse.

Los íberos formaron una cultura autóctona y mantuvieron relaciones comerciales con fenicios y cartagineses. Más tarde, en el siglo III a. C., los romanos ocuparon el lugar. Llamaron Fons Divinus —Fuente Divina— al asentamiento, en reconocimiento a las propiedades medicinales que atribuían a las aguas de su fuente. El nombre concentra una vieja certeza humana: el agua de aquí merecía atención.

La laguna y el manantial aparecen juntos en la historia, pero no son la misma agua ni cumplen la misma función en el relato. La laguna explica la atracción antigua por el lugar; la fuente, con su fama medicinal, sostuvo después visitas y comercio. La geología ayuda a comprender por qué el agua pudo convertirse en un recurso localizado, aunque no permite asignar el manantial histórico a una roca concreta.

El subsuelo reúne paisajes de agua muy distintos

La ficha geotécnica municipal ofrece una pista inesperada: la categoría más extensa, con un 54.30% de los terrenos descritos, agrupa areniscas, conglomerados y flysch. No son nombres intercambiables. En términos generales, las areniscas remiten a antiguas playas, deltas o ríos tranquilos; los conglomerados, a corrientes más enérgicas, capaces de transportar cantos; y el flysch, a una alternancia de arena y arcilla formada al pie de una plataforma continental.

En otras palabras, el subsuelo de Fuente de Piedra reúne huellas de ambientes sedimentarios distintos. No es necesario imaginar un único paisaje antiguo y uniforme: estos materiales apuntan a cambios de escenario, con aguas tranquilas en unos momentos y corrientes más vigorosas en otros. La segunda categoría geotécnica, arenas finas y limos, representa un 23.96% de la clasificación. Esa combinación ayuda a situar la fuente y la laguna en un territorio donde el agua y los sedimentos han tenido papeles importantes.

Hay otra pista relevante. El estudio describe formaciones generalmente impermeables o de baja permeabilidad, aunque pueden albergar acuíferos superficiales allí donde la alteración o las fisuras abren paso al agua. Eso hace plausible que ciertos puntos de agua resultaran especialmente valiosos, pero no demuestra por sí solo cómo nacía la fuente medicinal. También se reconocen formaciones yesíferas muy karstificadas: el agua puede disolver el yeso y abrir cavidades, como si excavara huecos en una roca soluble. Es una característica del terreno municipal, no una explicación automática del origen de la laguna.

La geología aporta, así, algo más que un decorado. Describe un subsuelo diverso, con materiales que guardan señales de antiguos ríos, costas y fondos marinos, y con zonas donde el agua puede circular de manera desigual. Para quienes vivieron aquí, esa diferencia entre una lámina de agua extensa y una fuente aprovechable debió de ser práctica y decisiva; esa relación es una lectura razonable del paisaje y de la historia local, no una medición directa de la fuente antigua.

Fons Divinus volvió a atraer a los viajeros

La historia dio un giro brusco en 1461. Tras la batalla del Madroño, don Rodrigo Ponce de León, señor de Marchena, y Luis de Pernía, capitán de la guarnición de Osuna, tomaron posesión del lugar y expulsaron a sus habitantes musulmanes. Fuente de Piedra quedó abandonada hasta 1547, cuando Antequera decidió crear un arrabal para alojar a los enfermos renales que llegaban en gran número a tomar las aguas de la fuente.

El regreso no fue una simple vuelta al antiguo asentamiento. El agua volvió a poner en movimiento a las personas: los enfermos viajaban hasta allí, y la fama de la fuente favoreció el apogeo comercial de la zona. Sus aguas llegaron a exportarse al Nuevo Mundo y al reino de Nápoles. No hace falta afirmar que curaran para entender el alcance de aquella reputación: durante generaciones, muchas personas confiaron en sus propiedades medicinales y emprendieron el viaje.

La escena tiene algo de paradoja geológica. Un agua que brota o se concentra en un punto puede adquirir más valor que una laguna entera: no por su volumen, sino por la utilidad y el significado que las comunidades le atribuyen. En Fuente de Piedra, esa fuente convirtió una característica del paisaje en una razón para volver a poblar el lugar. La roca ofrece condiciones; la historia muestra cómo las personas las interpretaron y las aprovecharon.

La sequía convirtió el agua en sospecha

Pero el agua que atraía también podía inquietar. El siglo XVIII y los primeros años del XIX fueron tiempos de crisis. Las sequías continuadas de la Laguna Salada favorecieron, según el relato histórico local, la expansión de epidemias que causaron estragos en la población y dieron mala fama al lugar. En aquella época se atribuyó la enfermedad a los vapores de las aguas estancadas de la fuente, que se quedaban sin corriente.

Conviene separar esa explicación histórica de una explicación médica actual. La fuente documenta qué se creyó entonces: que los vapores eran la causa. No confirma que lo fueran. Aun así, la secuencia revela cómo un cambio en el agua —la sequía, el estancamiento, la falta de corriente— alteró la relación de los habitantes con un recurso que antes había atraído visitantes. La geología y el clima ofrecían el escenario; la población vivió sus consecuencias y les dio una interpretación.

En 1959 se decidió enterrar la fuente. Décadas más tarde, desde 1983, se intentó recuperarla, y la recuperación llegó a formar parte de los símbolos del municipio. La historia repite una tensión antigua: el agua podía significar salud y prosperidad, pero también temor cuando sus condiciones cambiaban. La misma fuente que había dado al lugar el nombre romano de Fons Divinus terminó bajo tierra, antes de convertirse de nuevo en objeto de memoria.

La laguna sigue en el horizonte de Fuente de Piedra

Hoy, la Reserva Natural Laguna de Fuente de Piedra domina un paisaje de relieve suave, campos de olivos y cereal. Su importancia ecológica está ligada a la colonia de flamencos que alberga. Desde 1983 se intentó recuperar la laguna, y años más tarde se consiguió; el humedal pasó a constituir un símbolo municipal. Para quien conoce el relato de las sequías, no es solo una vista abierta: es también un agua cuya presencia ha cambiado de significado con el tiempo.

Flamencos en la laguna de Fuente de Piedra, hoy conocida también por su importante colonia de estas aves.

Flamencos en la laguna de Fuente de Piedra, hoy conocida también por su importante colonia de estas aves.

Foto: Rufus46, CC BY-SA 3.0 — commons.wikimedia.org

Las cifras del terreno permiten leer esa historia con cautela. Areniscas, conglomerados y flysch dominan la clasificación geotécnica; arenas finas y limos también tienen una presencia destacada, y el estudio registra formaciones yesíferas donde puede haber karstificación. Esa geología no escribe por sí sola la historia de Fuente de Piedra, pero ayuda a entender por qué el agua local nunca fue un asunto abstracto: su distribución, su disponibilidad y su estado afectaron a la vida y a la fama del lugar.

La lámina de agua y las orillas abiertas de la laguna muestran el paisaje que acompaña la historia de Fuente de Piedra.

La lámina de agua y las orillas abiertas de la laguna muestran el paisaje que acompaña la historia de Fuente de Piedra.

Foto: Tyk, CC BY-SA 3.0 — commons.wikimedia.org

Así se responde a la pregunta del principio: Fuente de Piedra mantuvo su vínculo con el agua porque la laguna y la fuente fueron, en distintos momentos, razones para asentarse, viajar, comerciar y temer. Cuando vuelvas a mirar el humedal, piensa también en la fuente que se enterró y se quiso recuperar: en este paisaje, el agua ha sido parte de la historia humana tanto como de la geológica.

Tipos de terreno en Fuente de Piedra

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
    Advertencia

    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

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  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

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  • Gravas y Arenas compactas
    Neutro

    Gravas y Arenas compactas

    Depósitos granulares de alta compacidad, típicamente asociados a terrazas fluviales antiguas (ríos Ebro, Duero, Tajo, Guadalquivir) y glacis pleistocenos. No tienen cohesión (no son arcillas) pero su

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  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

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  • Masa de agua
    Peligro

    Masa de agua

    Zona correspondiente a ríos, lagos, embalses, lagunas, marismas permanentes o franjas litorales sumergidas. El punto consultado se encuentra sobre una masa de agua identificada cartográficamente por e

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