Historia geológica Localidad Fresno de Torote

Fresno de Torote, dos pueblos y un paisaje

El río Torote atraviesa un municipio cuyos habitantes viven hoy, casi todos, en Serracines, a dos kilómetros del antiguo núcleo de Fresno. Entre ambos se despliega una historia de cauces, terreno y cambios en el centro de la vida local.

Fresno de Torote visto desde el sureste, con el núcleo antiguo enmarcado por los campos de la Campiña del Henares.

Fresno de Torote visto desde el sureste, con el núcleo antiguo enmarcado por los campos de la Campiña del Henares.

Foto: Rowanwindwhistler, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

El municipio reúne dos recorridos que se cruzan en un mismo paisaje. El río Torote y sus arroyos atraviesan un término de la Campiña del Henares; la historia de sus habitantes pasa por una villa fundada en el siglo XV y por Serracines, que acabaría reuniendo casi toda la población. Hoy el viejo Fresno aparece como núcleo despoblado, mientras la actividad social y comercial se concentra en la pedanía. El cambio de centro no borra el origen: ambos lugares forman parte de un territorio cuyo relieve, cauces y materiales tienen una escala propia.

El Torote recorre la Campiña del Henares

Fresno de Torote se encuentra al noreste de la Comunidad de Madrid, en el corredor del Henares. El término se extiende entre cotas de 680 y 815 metros sobre el nivel del mar. No es una llanura idéntica de un extremo al otro: esa diferencia de altura describe un territorio con variación de relieve, por el que discurren el río Torote y varios arroyos subsidiarios. El cauce principal da nombre al municipio; los cursos menores completan la red de agua que lo atraviesa.

La lista de esos arroyos conserva nombres que dan escala local al mapa: Las Raposera, Valdeolmos, la Raya, Charco del Muerto, del Pobo y Valmediano. La carretera M-113 también recorre el término de norte a sur, entre los kilómetros 16 y 22. Cauces y carretera ofrecen dos maneras distintas de orientarse: unos describen la red hidrográfica del paisaje y la otra, una vía de comunicación que lo atraviesa. Fresno limita con Alalpardo, Ribatejada, Valdeavero, Torrejón del Rey, Camarma de Esteruelas y Daganzo de Arriba.

Un sustrato de varias familias

La clasificación geotécnica del término dibuja un subsuelo variado. La categoría más extensa, con un 67,28 %, agrupa areniscas, conglomerados y flysch. Otra reúne calizas, dolomías y mármoles y representa el 17,31 %; una tercera, con pizarras y esquistos, alcanza el 12,18 %. Son porcentajes de categorías del territorio municipal: dan una imagen general de los materiales, no el nombre de la roca bajo cada casa, camino o edificio.

Los nombres muestran que no se trata de una sola clase de terreno. Areniscas, conglomerados y flysch forman la agrupación dominante en el estudio; calizas, dolomías y mármoles aportan una familia distinta, y pizarras y esquistos otra. Con esos datos se puede reconocer la diversidad del sustrato local, aunque no asignar a cada conjunto una edad o un origen concreto. La historia visible del municipio discurre sobre ese mosaico, junto a una red de cauces y un relieve que varía en altura.

El mismo estudio asigna a la permeabilidad la clase 1 y la litología A-1, descrita como acuíferos generalmente extensos, muy permeables y productivos. Dicho de forma sencilla, la clasificación señala terrenos donde el agua puede circular con facilidad y acuíferos que pueden ser extensos y productivos. Para la expansividad, registra arcillas expansivas subordinadas o situadas en zonas climáticas sin déficit anual de humedad, con peligrosidad baja a moderada. Son dos rasgos técnicos del terreno municipal que acompañan la presencia del Torote y sus arroyos en la lectura del paisaje.

Cultivos y encinas en la Cañada Real Galiana, mirando hacia Fresno de Torote: el núcleo forma parte de un paisaje rural más amplio.

Cultivos y encinas en la Cañada Real Galiana, mirando hacia Fresno de Torote: el núcleo forma parte de un paisaje rural más amplio.

Foto: Jseoanepascual, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

La villa fundada para los jornaleros

La historia escrita de Fresno comienza en el siglo XV. El primer marqués de Santillana fundó la villa para dar acomodo a sus jornaleros. El dato define un propósito concreto: crear un asentamiento para trabajadores ligados al señorío. En el paisaje actual, la fundación se recuerda en el nombre del núcleo antiguo, aunque la mayor parte de la población municipal viva en otro lugar. La geología no reemplaza esa historia humana; le presta el marco territorial: un municipio de la Campiña, recorrido por el Torote y con varias familias de materiales descritas a escala local.

En el siglo XVI, Fresno fue señorío de la Princesa de Éboli. Cambió la titularidad señorial, pero el núcleo mantuvo su lugar en la historia del término. Siglos después, la transformación decisiva sería menos una sucesión de señores que un cambio en la relación entre sus dos poblaciones. Serracines, hasta entonces independiente, acabaría unido administrativamente a Fresno; el centro demográfico y social del municipio terminaría concentrándose allí. La secuencia no cuenta la desaparición de un término, sino el paso de dos localidades separadas a un municipio con su vida cotidiana repartida de manera desigual.

Serracines se incorpora y concentra la vida local

A mediados del siglo XIX, Serracines se anexó a Fresno de Torote. Hasta entonces había sido un municipio independiente. La unión administrativa dejó bajo un mismo nombre dos núcleos con trayectorias distintas, separados por apenas dos kilómetros. Esa distancia corta hace más visible el cambio posterior: el Fresno que había dado nombre al municipio no mantuvo la misma centralidad que Serracines.

En el censo de 2025, casi todos los habitantes del municipio residen en Serracines. Allí se desarrolla la actividad social y comercial del término y se encuentran, entre otros servicios, el Ayuntamiento, el centro médico, el mercado y la iglesia parroquial de San Esteban. El antiguo Fresno, en cambio, se describe como despoblado.

La iglesia parroquial de San Esteban en Serracines, el núcleo donde se concentra hoy la mayor parte de la población municipal.

La iglesia parroquial de San Esteban en Serracines, el núcleo donde se concentra hoy la mayor parte de la población municipal.

Foto: Dirección General de Turismo. Consejería de Economía e Innovación Tecnológica. Comunidad de Madrid, CC BY 3.0 es — commons.wikimedia.org

La iglesia de Serracines ayuda a reconocer el núcleo que hoy concentra la vida cotidiana, mientras el nombre del municipio conserva la huella de la villa fundada siglos antes.

Una tumba reaparece en la iglesia de la Asunción

En el año 2000, apareció un ataúd en la sacristía de la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, en Fresno. Contenía los restos de Juan Hurtado de Mendoza y Luján, segundo señor de Torote. El hallazgo devolvió al núcleo antiguo una figura de su pasado señorial: no como una leyenda separada del lugar, sino a través de un objeto localizado en un espacio concreto de la iglesia.

La tumba enlaza la larga historia del señorío con un descubrimiento reciente, pero no cambia el desenlace demográfico del municipio. El sepulcro apareció en Fresno; la mayoría de los habitantes y buena parte de la actividad cotidiana se encuentran en Serracines. En ese contraste caben dos clases de permanencia: los nombres y restos ligados al antiguo núcleo, y las instituciones que hoy dan servicio a la población en la pedanía.

Las visitas del siglo XX y el destino de los dos núcleos

Durante el siglo XX, Juan de Borbón frecuentó Fresno de Torote. Aficionado a la matanza, solía acudir dos o tres veces al año. Lo recibía el marqués Jaime Álvarez de las Asturias y ambos salían a cazar. Son episodios que sitúan la vida señorial en una época mucho más reciente que la fundación medieval, y mantienen a Fresno en el relato incluso cuando Serracines ya forma parte del mismo municipio.

El resultado que muestra el término actual no es la sustitución completa de un lugar por otro. Fresno conserva su nombre, su historia y la iglesia de la Asunción donde apareció el ataúd; Serracines, unido administrativamente en el siglo XIX, reúne hoy casi toda la población y la actividad social y comercial. En 2025, el municipio cuenta con 2.561 habitantes, casi todos en Serracines. El Torote continúa recorriendo el territorio entre cotas distintas, mientras los dos núcleos conservan destinos diferentes dentro de un mismo paisaje.

La vista del antiguo Fresno ya no cuenta solo la historia de una villa fundada para los jornaleros. También permite situarla en un término de cauces, arroyos y materiales diversos, cuyo centro de vida se desplazó hacia Serracines. El nombre del municipio y el de su río siguen reuniendo esa historia compartida.

Tipos de terreno en Fresno de Torote

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
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    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

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  • Calizas, Dolomías y Mármoles
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    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

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  • Pizarras y Esquistos
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    Pizarras y Esquistos

    Rocas metamórficas caracterizadas por su foliación (planos de debilidad paralelos o pizarrosidad). Muy frecuentes en Galicia, Asturias, norte de León, Extremadura y Sierra Morena. Son macizos rocosos

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