Historia geológica Localidad Escacena del Campo

Escacena del Campo, la mudanza al llano

Al norte de Escacena, dos antiguas Tejadas cuentan una historia de cambio: una ciudad amurallada perdió su papel mientras otra, asentada en la campiña, ganaba importancia. Entre ambas, el relieve y los suelos dibujan el escenario de una transformación que aún se reconoce en el paisaje.

La estación de Escacena y las vías atraviesan el paisaje abierto del municipio.

La estación de Escacena y las vías atraviesan el paisaje abierto del municipio.

Foto: 19Tarrestnom65, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

El núcleo de Escacena del Campo se alza sobre un pequeño cabezo que domina la campiña. Pero la historia antigua de este territorio conduce al norte, a Tejada la Vieja y Tejada la Nueva: dos poblados próximos que no prosperaron al mismo tiempo ni del mismo modo. Allí se siguió el pulso de una economía minera, y allí cambió el centro de actividad cuando el comercio de la plata perdió fuerza.

La tierra no dictó por sí sola ese desenlace. Sí puso delante de sus habitantes dos escenarios distintos: un área vinculada a los montes y a los minerales, y otra más llana, dentro de la fértil campiña. Para entender cómo se desplazó el protagonismo entre las Tejadas hay que mirar tanto las decisiones humanas como el terreno que las rodeaba.

Tejada la Vieja levanta sus murallas

La ocupación humana del territorio se remonta al segundo milenio antes de nuestra era. Tejada la Vieja, uno de sus principales yacimientos, está datada en el siglo IX a. C. Con el tiempo se convirtió en un centro comercial y metalúrgico tartésico, relacionado con la obtención, manipulación y circulación de plata, cobre y plomo procedentes de la sierra de Tejada, Aznalcóllar y la cuenca minera de Riotinto.

El poblado ocupaba casi 12 hectáreas y estaba rodeado por una muralla con bastiones. Sus paredes, de unos tres metros de altura, se inclinaban hacia el interior. La construcción tenía dos muros de mampuestos y un relleno intermedio de piedras y tierra: una solución que daba cuerpo a una defensa extensa, de trazado trapezoidal. Dentro quedaban viviendas, útiles y calles cuidadas. La muralla protegía un asentamiento organizado alrededor de una actividad que conectaba la sierra con rutas comerciales más amplias.

El mineral busca salida hacia el Guadiamar

Desde Tejada la Vieja se transportaba el mineral para embarcarlo en el río Guadiamar, entonces navegable, o llevarlo directamente hacia la costa. En San Bartolomé de Almonte se han encontrado restos de un poblado de cultura y datación semejantes. Así, la ciudad no era solo un conjunto de casas tras una muralla: formaba parte de una cadena que enlazaba los recursos de la sierra con los lugares de intercambio.

Entre los siglos VII y V a. C. el poblado alcanzó su máximo esplendor. La presencia fenicia alentó el comercio de productos minerales y coincidió con una confluencia cultural con los habitantes del lugar. La plata, el cobre y el plomo daban valor a aquel enclave; la muralla, el viario y las viviendas muestran cómo esa importancia tomó forma sobre el terreno. La comunidad mantenía un puesto destacado mientras los metales encontraban compradores.

Campos y construcciones agrícolas en el entorno de Escacena, un paisaje de campiña ligado al trabajo agropecuario.

Campos y construcciones agrícolas en el entorno de Escacena, un paisaje de campiña ligado al trabajo agropecuario.

Foto: 19Tarrestnom65, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

La campiña ofrece otro terreno

El paisaje de Escacena reúne ambientes contrastados. Hacia el Andévalo aparecen mayor relieve, terrenos más antiguos, suelos pizarrosos y zonas boscosas. La campiña, en cambio, se describe como una formación geológica más reciente, con suelos arenosos y arcillosos, campos de cereal y olivos. No es una descripción de la piedra de cada edificio o yacimiento, sino del mosaico del término municipal.

La clasificación geotécnica municipal recoge calizas, dolomías y mármoles (56,23 %) y pizarras y esquistos (41,62 %). Esos nombres dan cuenta de la diversidad del sustrato en el territorio, mientras la descripción paisajística señala los materiales y suelos asociados a las dos unidades locales. Tres sondeos incluidos en el estudio alcanzan una profundidad media de 45,5 metros, con un máximo de 60; el nivel de agua registrado promedia 4,3 metros. Son ventanas puntuales bajo la superficie, no una medida idéntica para cada parcela.

La relación entre el relieve y la vida cotidiana aparece también en la descripción de Pascual Madoz, publicada en 1845. Hablaba de un terreno en general llano, de labor y de secano, «tenaz», con montes y sierra al norte. Cerca de las ruinas de Tejada mencionaba huertas regadas con aguas del arroyo de Chardachón y otros arroyos. El contraste sigue siendo útil para imaginar el reto: cultivar en una campiña mayoritariamente seca y aprovechar el agua allí donde llegaba.

Tejada la Nueva desplaza el centro

El comercio minero-metalúrgico perdió impulso cuando disminuyó la demanda de plata de los pueblos orientales. Las generaciones siguientes se especializaron en actividades agropecuarias, y cobró importancia un núcleo cercano: Tejada la Nueva. Su emplazamiento era más llano, dentro de la campiña fértil, en el paraje que hoy se conoce como Aldea y Huerta de Tejada. Por un tiempo ambos asentamientos fueron coetáneos, pero la nueva población creció mientras la antigua declinaba.

La mudanza no fue una evacuación repentina. Los habitantes de Tejada la Vieja la abandonaron lenta y pacíficamente; el proceso culminó a mediados del siglo IV a. C. Ese desenlace cambió el mapa humano del territorio: el poblado que había organizado su prosperidad en torno al comercio metalúrgico perdió población y función, y Tejada la Nueva pasó a ocupar el primer plano. La antigua muralla quedó como la huella material de una etapa que ya no sostenía el mismo modo de vida.

Ituci prolonga la historia de Tejada

Mucho después, desde el siglo II a. C., Tejada la Nueva, conocida como Ituci, fue una de las ciudades importantes del Bajo Guadalquivir bajo dominio romano. Acuñó monedas con caracteres latinos y púnicos, una combinación que apunta a relaciones anteriores con los pueblos cartagineses. También se documentan intensos vínculos comerciales con Itálica y restos de un antiguo acueducto que llevaba agua desde las inmediaciones de Ituci hasta esa ciudad.

La historia, por tanto, no acabó cuando Tejada la Vieja quedó abandonada. Cambiaron los centros, las actividades y las conexiones: del metal transportado hacia el río y la costa a una ciudad romana enlazada comercialmente con Itálica. A su alrededor también hubo villas rústicas o pequeños caseríos en parajes como Fuente Seca, El Pelandrero, Cerro de las Laderas, Prado Luna y el fuerte de El Castrejón.

Hoy, el cabezo de Escacena y la campiña que se extiende a su alrededor reúnen en un mismo horizonte ese largo cambio de escenario. La ciudad amurallada no venció al tiempo: dejó de ser el centro cuando la economía y los asentamientos se orientaron de otra manera. En el llano, Tejada la Nueva tomó el relevo; en la Vieja, la muralla conserva la forma visible de aquella primera apuesta por la sierra y sus metales.

Tipos de terreno en Escacena del Campo

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

    Ver ficha
  • Pizarras y Esquistos
    Advertencia

    Pizarras y Esquistos

    Rocas metamórficas caracterizadas por su foliación (planos de debilidad paralelos o pizarrosidad). Muy frecuentes en Galicia, Asturias, norte de León, Extremadura y Sierra Morena. Son macizos rocosos

    Ver ficha

Perfil estratigráfico típico

Corte orientativo del subsuelo en Escacena del Campo

Pizarras y Esquistos 0–20 m
Calizas, Dolomías y Mármoles 20–40 m+

Perfil orientativo basado en tipos de suelo GEODE y espesores típicos CTE


Riesgo sísmico en Escacena del Campo

Bajo
Magnitud máxima registrada M 2.3 Escala de Richter
MáxM 2.3
MediaM 2
Máx Media
Eventos registrados
2
Entre 1996 y 2026
Un sismo de magnitud similar al máximo (M ≥ 1.8) ocurre aprox. cada 30 años.
Mayores registrados
  • 1 M 2.3 2001
  • 2 M 1.7 2023
Último sismo registrado
2023
M 1.7 · hace 3 años
Datos orientativos de sismicidad histórica. La magnitud mínima considerada es 1.5. Fuente: Seismic Portal (EMSC/IGN).
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