Historia geológica Localidad Cella

Cella cambió el acueducto romano por un pozo artesiano

La Fuente de Cella reúne en un mismo lugar un manantial y siglos de obras para conducir el agua. La historia de ese cambio empieza con un acueducto que cruzaba entre cuencas y continúa en las rocas que alimentan el subsuelo.

La Fuente de Cella, el pozo artesiano asociado al nacimiento del río Jiloca.

La Fuente de Cella, el pozo artesiano asociado al nacimiento del río Jiloca.

Foto: Pitxiquin, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

En Cella, el río Jiloca nace junto a una fuente que acabó dando nombre a uno de los monumentos principales de la localidad. Pero el agua que bebían sus primeros habitantes romanos llegaba desde lejos: un acueducto la conducía desde el río Guadalaviar, en la actual Albarracín. ¿Cómo pasó Cella de depender de aquella larga obra a tener un pozo artesiano?

El acueducto romano cruzó una frontera de aguas

La respuesta comienza con una paradoja del paisaje. La Fuente de Cella da origen al Jiloca, que forma parte de la cuenca del Ebro; sin embargo, el acueducto romano llevaba hasta la localidad agua del Guadalaviar, perteneciente a la cuenca del Turia. No era solo una conducción: trasladaba agua de una cuenca hidrográfica a otra.

La obra, conocida como acueducto de Albarracín-Cella, tiene 18 kilómetros de longitud y cerca de Cella discurre soterrada hasta 30 metros de profundidad. Entre Albarracín y Gea de Albarracín, el trazado pasa por una galería de unos dos metros de altura. Sus dimensiones invitan a imaginar el esfuerzo de llevar agua por un recorrido subterráneo, aunque los datos disponibles no permiten reconstruir aquí cada fase de la construcción.

Los primeros vestigios documentados de actividad humana en Cella se remontan al Imperio romano, cuando la población era conocida como Urbiaca. La conducción del Guadalaviar fue una respuesta de ingeniería a la necesidad de traer agua hasta allí. En una localidad cuyo manantial natural inicia el curso del Jiloca, esa decisión añade una pregunta: ¿por qué mantener una obra tan larga si el agua también estaba presente en el propio paisaje?

La historia local registra un cambio decisivo. En torno al periodo en que los templarios se establecieron en el castillo, tras la licencia concedida en 1177, se construyó el pozo artesiano; a partir de entonces, el acueducto quedó en desuso. El dato conecta dos maneras de obtener agua: conducirla desde Albarracín o abrir un pozo en Cella. No se trata de que el paisaje dejara de importar, sino de que la relación con él tomó otra forma.

La Fuente convirtió el subsuelo en infraestructura

Un pozo artesiano aprovecha agua subterránea sometida a presión, que asciende cuando una perforación le ofrece una salida. La caracterización geotécnica de Cella describe acuíferos muy permeables, generalmente extensos y productivos, y registra formaciones carbonatadas con karstificación moderada. El karst es una red de huecos y conductos que puede formarse cuando el agua disuelve ciertas rocas, como calizas y dolomías.

La geología sugiere un mecanismo plausible para entender la importancia del pozo: las rocas permeables permiten que el agua circule y se almacene bajo tierra, y algunas rocas carbonatadas pueden desarrollar caminos de disolución. Es razonable relacionar esas condiciones con la presencia de agua subterránea en Cella, aunque los datos disponibles no describen el recorrido exacto del agua que alimenta la Fuente. Lo esencial para la historia es que la localidad contaba con un manantial convertido en punto central de su abastecimiento.

El registro geotécnico identifica, entre sus principales tipos de terreno, areniscas, conglomerados y flysch, junto con calizas, dolomías y mármoles. Cada nombre señala materiales formados en condiciones distintas: las areniscas pueden conservar arenas depositadas en playas, deltas o ríos tranquilos; los conglomerados, cantos acumulados por corrientes más enérgicas; y el flysch, una alternancia de capas arenosas y arcillosas. No es un único paisaje antiguo, sino una sucesión de ambientes que dejaron rocas diferentes.

En esa misma caracterización, areniscas, conglomerados y flysch representan el 62.79%, y calizas, dolomías y mármoles el 27.07%. Son cifras que ayudan a reconocer la variedad del terreno, no una explicación automática de cada galería o de cada surgencia. Para comprender la Fuente, la pista más directa es la combinación entre el pozo artesiano documentado y la presencia de acuíferos permeables en el entorno.

Canal urbano de Cella, una muestra de cómo el agua forma parte del paisaje cotidiano de la localidad.

Canal urbano de Cella, una muestra de cómo el agua forma parte del paisaje cotidiano de la localidad.

Foto: Pitxiquin, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

Junto a la Laguna del Cañizar también hubo embarcadero

El agua de Cella no cuenta solo la historia de una conducción romana y un pozo medieval. Junto a la antigua Laguna del Cañizar, en la Vega del Río Cella, se encuentra el yacimiento celtíbero del Cerrito, situado en una de las orillas de la laguna. Allí hubo viviendas, murallas, un horno para cerámica y un embarcadero propio.

Ese embarcadero da una imagen concreta de la relación entre el asentamiento y el humedal: la orilla no era un fondo vacío, sino parte del espacio habitado. El horno y las viviendas hablan de actividad cotidiana; las murallas, de un núcleo organizado. La evidencia sitúa esos elementos junto a la antigua laguna, aunque no permite atribuirles funciones más precisas ni reconstruir cómo cambiaba el nivel del agua.

La cabecera del Jiloca y la Laguna del Cañizar muestran dos formas distintas de presencia del agua en el territorio: el nacimiento de un río y un humedal en el norte del término municipal. La geología no necesita convertirse en una explicación única de la vida celtíbera para ser relevante. Basta con observar que el asentamiento del Cerrito ocupó una orilla y tuvo embarcadero: el agua formaba parte material de su paisaje.

Del pozo templario a la Fuente que conocemos

El cambio de tecnología no cerró la historia. Entre 1729 y 1731, el capitán de ingenieros Domingo Ferrari embelleció el pozo artesiano y reorganizó la infraestructura hidráulica entre Cella y Monreal. El manantial siguió siendo una obra que exigía cuidado y planificación, no simplemente un accidente natural que pudiera dejarse a su suerte.

La secuencia permite leer el pueblo como un lugar donde se fueron superponiendo soluciones. Primero, los romanos llevaron el agua del Guadalaviar mediante una conducción subterránea; después, el pozo artesiano dejó el acueducto fuera de uso; siglos más tarde, Ferrari intervino en la fuente y en la red hidráulica local. Cada etapa cambió el modo de conducir o aprovechar el agua, pero todas dependieron de reconocer dónde podía encontrarse y cómo hacerla llegar.

También el relieve ayuda a situar esa historia. La Fuente de Cella marca el nacimiento del Jiloca y el inicio de la depresión que acompaña al río en su recorrido hacia el Jalón. Desde el pueblo, a 1023 metros de altitud, el terreno desciende hasta las orillas del río. Así, el manantial no es solo una pieza patrimonial: está ligado al arranque de un curso de agua y a la forma del valle que este recorre.

La pregunta inicial tiene una respuesta concreta: Cella pudo dejar en desuso el acueducto cuando el pozo artesiano ofreció una nueva manera de acceder al agua, en un territorio donde la geología registra acuíferos permeables. La próxima vez que te acerques a la Fuente, puedes verla como el punto donde se encuentran una obra romana abandonada, una decisión medieval y el agua que todavía da comienzo al Jiloca.

Tipos de terreno en Cella

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
    Advertencia

    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

    Ver ficha
  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

    Ver ficha
Estudio geotécnico

¿Necesitas un estudio geotécnico en Cella?

Solicita un presupuesto sin compromiso. Te asesoramos sobre el tipo de estudio que necesitas.

  • Estudios firmados por geólogo acreditado
  • Conformes con el CTE y Eurocódigo 7
  • Cobertura en toda España
4,9 / 5

Más de 1000 estudios realizados

Pide presupuesto gratis

Sólo un pasito más...

Contactamos por Whatsapp, teléfono o email, como prefieras.