Historia geológica Localidad Campotéjar

Campotéjar, la tierra que cambia de manos

En el cerro del Castellón, una cueva sepulcral conserva la huella de quienes vivieron en las inmediaciones hace milenios. Mucho después, las laderas y los campos de Campotéjar volverían a cambiar de uso y de dueño, sobre un término donde predominan los materiales carbonatados.

La vega de Campotéjar, un paisaje agrícola que sitúa la historia local de las tierras y sus cambios de uso.

La vega de Campotéjar, un paisaje agrícola que sitúa la historia local de las tierras y sus cambios de uso.

Foto: SANTIAGO PASTOR PALAZON, CC BY-SA 4.0 — commons.wikimedia.org

Campotéjar se entiende también siguiendo sus laderas: allí aparecen vestigios de épocas muy distantes y, mucho después, las tierras que sostuvieron cultivos y ganado se convirtieron en objeto de ventas, cambios de propiedad y nuevas formas de trabajo. La geología ofrece el escenario de esa historia, aunque no explique por sí sola las decisiones humanas. En el término se reconocen sobre todo materiales carbonatados; en sus inmediaciones, una cueva sepulcral del cerro del Castellón da testimonio de población antigua. Entre esa huella y el olivar actual se suceden transformaciones que cambiaron la relación de la gente con el territorio.

El cerro del Castellón guarda una huella antigua

Las inmediaciones de Campotéjar estaban pobladas desde el Neolítico final y la Edad del Bronce, según atestigua el yacimiento de la cueva sepulcral del cerro del Castellón. La cueva sitúa el primer capítulo de este recorrido en un lugar concreto: no en una idea abstracta de la prehistoria, sino en las laderas de un cerro que hoy forma parte de la geografía reconocible del municipio. El dato habla de población en los alrededores y de una sepultura; no permite reconstruir por sí solo cómo era la vida cotidiana de aquellas comunidades.

La huella no termina en ese periodo. En las laderas del mismo cerro se ha encontrado cerámica medieval durante labores agrícolas. Así, el trabajo sobre la tierra hizo aflorar un testimonio distinto, separado por siglos del registro prehistórico. No prueba que ambas comunidades compartieran el lugar ni que una tradición continuara sin interrupción. Muestra, en cambio, que el paisaje de Campotéjar conserva señales de ocupaciones distintas y que las tareas del campo han puesto algunas de ellas al alcance de quienes trabajan esas parcelas.

Un término dominado por materiales carbonatados

Para comprender el escenario hay que mirar también bajo la superficie. La clasificación geotécnica municipal asigna un 86,40 % a la categoría «Calizas, Dolomías y Mármoles». Registra, además, arenas finas y limos (3,42 %), granito, gneis y rocas ígneas (2,30 %), y areniscas, conglomerados y flysch (2,21 %). Son proporciones referidas al término municipal: describen la distribución de materiales a esa escala y no identifican automáticamente la roca de la cueva, de un edificio o de una parcela concreta.

Calizas, dolomías y mármoles son rocas carbonatadas. En este tipo de materiales puede desarrollarse la karstificación: el agua, al circular y disolver lentamente parte de la roca, puede abrir huecos y modelar formas subterráneas. La evaluación geotécnica reconoce zonas medianamente karstificadas, con posibles formas kársticas importantes dispersas, y áreas con hundimientos kársticos actuales o potenciales. La consecuencia local es clara, aunque general: el subsuelo no tiene por qué ser uniforme. Pero esa información municipal no demuestra que la cueva sepulcral del Castellón se formara por ese proceso ni localiza un hundimiento bajo un punto concreto.

También figuran arenas finas y limos, materiales distintos de esas rocas carbonatadas. La clasificación no da una historia estratigráfica que permita fecharlos ni reconstruir cómo llegaron a cada lugar. Lo importante para el recorrido es el contraste: Campotéjar no descansa sobre un único material. Su paisaje y su subsuelo reúnen categorías diversas, con predominio municipal de las rocas carbonatadas, mientras las huellas arqueológicas señalan usos humanos en lugares precisos. Conviene mantener separadas esas dos escalas: una describe el término; la otra, lo que se ha encontrado en el cerro.

De la cerámica a las tierras de labor

En época medieval, el área era poco poblada. La cerámica hallada en las laderas del Castellón durante labores agrícolas enlaza ese pasado con una actividad que sigue siendo decisiva para entender la historia local: trabajar el terreno. La pieza no cuenta por sí sola qué se cultivó allí ni quién la dejó. Sí añade una huella material a la historia de las inmediaciones y recuerda que una parcela puede ser, al mismo tiempo, suelo de trabajo y lugar donde asoman restos de otra época.

Las fuentes no describen una continuidad directa entre la población prehistórica, la medieval y el Campotéjar posterior. Lo que sí muestran es un cambio de escala: de las huellas arqueológicas de un cerro a la organización de tierras y recursos para una ciudad. En el siglo XVI, Campotéjar era un poblado sin concejo dentro de la jurisdicción de Granada. Formaba parte del área de las Siete Villas, destinada a abastecer a Granada de cereal, ganado y madera; sus habitantes no podían comerciar más que con esa ciudad. La tierra quedaba así vinculada a una economía regional, no solo a las necesidades inmediatas del poblado.

Las Siete Villas y el camino hacia Granada

La relación entre Campotéjar y la propiedad cambió de nuevo a comienzos del siglo XVI. Cidi Hiaya, figura clave en la caída final del reino nazarí de Granada, había adquirido el señorío en 1500. A su muerte dejó a su mujer, Elvira de Sandoval, las tierras que tenía en Campotéjar. Más tarde, en 1609, Pedro de Granada Venegas y Manrique de Mendoza compró la jurisdicción y las alcabalas sobre la villa; en 1643 elevó esas posesiones a marquesado. La tierra pasó por herencias y compras, mientras el poblado seguía inserto en una organización más amplia.

El transporte abrió otra vía de cambio. Campotéjar se benefició de los impulsos del siglo XVIII para mejorar las carreteras y, desde 1758, quedó en la ruta entre Madrid, Granada y Almería. El itinerario discurría primero por Sierra Morena, Bailén y Jaén; desde 1783 lo hacía por Despeñaperros. La ruta no borra la historia agrícola ni convierte por sí sola el municipio en un centro comercial: marca una conexión territorial que se transformó con las mejoras viarias. Mientras las tierras producían cereal, ganado y madera para Granada, el camino situaba el poblado dentro de un tránsito más extenso.

La venta de 1920 cambió la propiedad

En 1920, el XVIII marqués de Campotéjar vendió Campotéjar, Dehesas Viejas y Jayena. En la operación medió el párroco Juan Francisco Correas. Para Campotéjar, la venta tuvo una consecuencia concreta: concentró las tierras del pueblo en dos propietarios, mientras el resto quedó muy fragmentado. El cambio no fue solo un relevo de titularidad. Alteró quién reunía grandes extensiones y dejó una propiedad rural dividida en muchas parcelas pequeñas.

En los años siguientes se acumularon dificultades. Aumentó la contribución municipal, bajaron los precios del cereal de secano y faltaban alternativas productivas después de la roturación de los montes. Más tarde se añadió la posguerra. Muchas propiedades acabaron vendiéndose y se produjo emigración. Las fuentes relacionan estos factores con la salida de propietarios y habitantes, no con una causa geológica: el relieve y el sustrato forman parte del lugar, pero no explican por sí mismos el precio del cereal, los impuestos o las decisiones de marcharse.

Ese es el conflicto central de la historia reciente: mantener la vida económica en un campo donde se habían acumulado fragmentación, presión fiscal y escasas alternativas. La evidencia disponible no retrata las decisiones individuales de cada familia, pero sí permite seguir el cambio colectivo. Primero, una venta concentró parte de las tierras; después, las dificultades empujaron la venta de propiedades y la emigración. El resultado no fue la desaparición del trabajo agrícola. Fue una etapa de retroceso de la comarca y la búsqueda posterior de un cultivo capaz de mejorar la rentabilidad.

El olivar vuelve a cambiar el campo

En años recientes, la implantación del olivar mejoró la rentabilidad del campo y ayudó a paliar la recesión de la comarca de Los Montes. Ese resultado ofrece el desenlace documentado: tras la crisis ligada al cereal de secano y la emigración, el cultivo del olivo aportó una alternativa más rentable. No devuelve las propiedades vendidas ni deshace la fragmentación, pero sí modifica el uso de las tierras y la perspectiva económica que ofrecen.

Desde el cerro del Castellón hasta los campos actuales, el paisaje reúne tiempos que no deben confundirse: una cueva sepulcral que atestigua población antigua, cerámica medieval encontrada en labores agrícolas, siglos de organización señorial y una agricultura que ha cambiado de cultivo. Bajo todo ello, el término conserva un predominio de materiales carbonatados y formas kársticas reconocidas a escala municipal. La cueva y las rocas cuentan historias relacionadas por el mismo lugar, no por una causa demostrada entre ambas. En Campotéjar, la tierra guarda huellas, pero también cambia de manos y de trabajo.

Tipos de terreno en Campotéjar

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

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  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

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  • Granito, Gneis y rocas ígneas
    Neutro

    Granito, Gneis y rocas ígneas

    Rocas ígneas y metamórficas de altísima resistencia mecánica. Constituyen el sustrato más competente y estable. Predominan en el Sistema Central, Galicia, y afloramientos del zócalo hercínico. Aunque

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  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
    Advertencia

    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

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Riesgo sísmico en Campotéjar

Bajo
Magnitud máxima registrada M 2.9 Escala de Richter
MáxM 2.9
MediaM 2.46
Máx Media
Eventos registrados
5
Entre 1996 y 2026
Un sismo de magnitud similar al máximo (M ≥ 2.4) ocurre aprox. cada 10 años.
Mayores registrados
  • 1 M 2.9 1998
  • 2 M 2.9 2003
  • 3 M 2.8 2009
Último sismo registrado
2025
M 1.7 · hace 1 año
Datos orientativos de sismicidad histórica. La magnitud mínima considerada es 1.5. Fuente: Seismic Portal (EMSC/IGN).

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