Historia geológica Localidad Bornos

Bornos vio cómo el Guadalete convirtió una villa romana en patrimonio sumergido

En la margen derecha del Guadalete, El Cañuelo quedó dentro del espacio inundable que transformó el embalse de Bornos. ¿Cómo cambió la obra de 1958 la relación entre el valle y la villa romana?

Bornos y su embalse, el paisaje actual junto al que se encuentra la villa romana de El Cañuelo.

Bornos y su embalse, el paisaje actual junto al que se encuentra la villa romana de El Cañuelo.

Foto: El Pantera, CC BY-SA 3.0 — commons.wikimedia.org

En Bornos, la historia de El Cañuelo tiene dos paisajes separados por una obra del siglo XX. Primero fue una villa romana junto al Guadalete; desde la construcción del embalse, en 1958, quedó en un espacio donde la subida del agua puede cubrirla. La transformación no borró el yacimiento: cambió la forma de verlo y de acceder a él. El borde del embalse se convirtió en una frontera móvil entre los restos visibles y los que quedan bajo el agua.

La escena permite seguir un cambio histórico concreto. El yacimiento se sitúa en la margen derecha del río, en una zona con probabilidad de inundación. Esa ubicación explica su exposición a las aguas retenidas por el embalse; no hace falta atribuir a la geología una decisión de asentamiento que las evidencias disponibles no documentan. Lo que sí se puede afirmar es que la relación física entre el valle, el río y la villa fue alterada cuando el río quedó integrado en el embalse.

Cuando el río dejó de ser solo río

El embalse cambió el escenario de El Cañuelo en 1958. Antes de esa fecha, el Guadalete atravesaba el valle; después, parte de ese espacio pasó a quedar bajo una lámina de agua cuyo nivel varía. Para el yacimiento, la consecuencia es directa: el acceso depende de cuánto se extienda el agua sobre el terreno. No es una metáfora arqueológica, sino la condición concreta que determina cuándo pueden observarse y documentarse sus restos.

En ese cambio se cruzan dos escalas del territorio. El valle fluvial es el relieve que organiza el curso del Guadalete; la inundación actual responde a una intervención humana, el embalse construido en el siglo XX. Distinguir ambas cosas evita confundir el paisaje natural con su transformación moderna. El agua está ligada al río, pero el ciclo de cobertura que afecta a la villa depende de la presa y de las variaciones del embalse.

El pueblo ayuda a reconocer la posición de Bornos en ese paisaje. La localidad se encuentra en la falda oriental de la sierra del Calvario y al pie de la sierra de Bornos, en el límite entre sierra y campiña. El Guadalete y sus márgenes forman otra parte de ese marco: un corredor de valle junto a relieves distintos. La villa romana quedó en una de esas orillas, no en el casco urbano que se consolidó alrededor de la torre fortificada de Fontanar.

Una villa que el agua vuelve intermitente

El Cañuelo no aparece y desaparece por una transformación de sus ruinas, sino porque cambia la superficie que las cubre. En periodos de sequía, el nivel bajo del embalse ha permitido acceder a la zona y documentarla mediante métodos terrestres. Cuando las lluvias elevan las aguas, la misma zona puede quedar cubierta por completo. El paisaje visible cambia; el yacimiento sigue ocupando su lugar en el valle.

La cobertura completa tras las lluvias de 2024 fue la primera desde 2013, según la información del equipo investigador. Esa secuencia muestra que la inundación no es una condición constante: el enclave alterna periodos de exposición y de inmersión. Para quien conoce la orilla, la retirada del agua puede revelar terreno que habitualmente no está a la vista; para la investigación, abre una oportunidad de trabajo condicionada por el tiempo y el nivel del embalse.

¿Qué puede estudiarse cuando el agua baja? El trabajo arqueológico reciente ha reconocido partes distintas de la villa, en vez de un único edificio aislado. Entre ellas están el peristilo, es decir, un jardín rodeado por un espacio porticado, y dos grandes áreas productivas. También se localizó un horno y un posible edificio vinculado al almacenaje del producto. La relación de este edificio con el almacenamiento se mantiene como una posibilidad, no como una identificación definitiva.

La alternancia entre tierra expuesta y agua cubriente también ha impulsado técnicas distintas de observación. La prospección geofísica subacuática permite investigar el enclave cuando no todo está disponible para una excavación terrestre; las campañas arqueológicas aprovechan, a su vez, los periodos en que el terreno queda accesible. Son vías complementarias para conocer un patrimonio cuyo emplazamiento, en la margen del río y dentro del embalse, condiciona el trabajo.

Lo que permanece bajo la lámina de agua

El episodio principal de esta historia no empezó con las investigaciones actuales, sino con la alteración del valle en 1958. Las campañas iniciadas en 2024 son una consecuencia reciente de ese cambio: dan contexto sobre lo que el yacimiento conserva, pero no sustituyen la historia de su transformación. Una villa romana situada junto al río pasó a formar parte de un espacio inundable y, desde entonces, las condiciones de acceso se han vuelto variables.

La prospección subacuática y el estudio monográfico de la villa, iniciado en 2024, han ampliado el conocimiento del sitio. Dos campañas de excavación documentaron el peristilo y sectores productivos, además del horno y el posible espacio de almacenaje. El proyecto se planteó recuperar y comprender el patrimonio arqueológico del valle medio del Guadalete. Que el yacimiento quede cubierto en determinadas circunstancias no significa que haya dejado de existir; significa que su investigación debe atender a las condiciones del embalse.

El Cañuelo se suma a otras huellas romanas del término de Bornos, entre ellas las ruinas de Carissa Aurelia, pero tiene una situación singular: queda dentro del espacio que hoy ocupa el embalse. La comparación no convierte ambos enclaves en una sola historia. Recuerda que la presencia romana forma parte de un paisaje histórico más amplio, mientras que la villa de la ribera guarda una relación particular con el río y con la transformación moderna de su valle.

La escala lenta del terreno y la obra reciente

Los datos geotécnicos municipales señalan como grupo predominante las areniscas, los conglomerados y el flysch, que representan el 81,40 % de los tipos de terreno registrados para Bornos. Son nombres para materiales distintos: las areniscas son rocas formadas por granos de arena cementados; los conglomerados reúnen cantos redondeados unidos en una matriz; el flysch consiste en capas alternas, como una sucesión de niveles arenosos y arcillosos. Esta distribución ofrece un marco general del terreno municipal.

El registro municipal no convierte esos materiales en un mapa detallado de El Cañuelo ni permite asignar uno de ellos a cada estructura romana. Su utilidad aquí es situar la escala física del relato: Bornos se asienta entre relieves serranos y campiña, y el Guadalete atraviesa el valle donde se localiza la villa. La evidencia arqueológica precisa el emplazamiento en la margen derecha y la condición inundable; la fecha de 1958 marca cuándo la intervención humana modificó de forma decisiva el acceso a ese lugar.

En la localidad conviven, por tanto, tiempos distintos. La villa pertenece a la época romana; el embalse cambió el valle en el siglo XX; las prospecciones y excavaciones recientes han permitido describir mejor los restos. La geología municipal aporta el marco de materiales y relieve, y el agua explica el cambio histórico visible en la orilla. Ninguna de esas escalas necesita confundirse con las otras para que la historia de El Cañuelo se entienda.

Bornos se reconoce desde la orilla por el embalse que hoy ocupa parte del antiguo curso del Guadalete. El Cañuelo muestra que ese paisaje no es el fondo inmóvil de la historia: una obra de 1958 hizo que una villa romana quedara expuesta a periodos de inmersión y de acceso. Cuando el agua se retira, el valle vuelve a dejar ver las huellas de aquella vida junto al río.

Tipos de terreno en Bornos

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
    Advertencia

    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

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  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

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  • Masa de agua
    Peligro

    Masa de agua

    Zona correspondiente a ríos, lagos, embalses, lagunas, marismas permanentes o franjas litorales sumergidas. El punto consultado se encuentra sobre una masa de agua identificada cartográficamente por e

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  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

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