Historia geológica Localidad Benamargosa

Benamargosa, el valle bajo la crecida

En noviembre de 2024, el río Benamargosa creció tras fuertes lluvias y la rotura de una presa en Comares; el agua dejó barro, cañas y daños en unas cincuenta propiedades. El valle de huertas que organiza la vida local también ayuda a entender por qué el cauce reúne tanta historia y tanta atención.

Benamargosa ocupa el fondo del valle, rodeada de lomas y parcelas de cultivo que ascienden por las laderas.

Benamargosa ocupa el fondo del valle, rodeada de lomas y parcelas de cultivo que ascienden por las laderas.

Foto: Dguendel, CC BY 4.0 — commons.wikimedia.org

El 13 de noviembre de 2024, el río Benamargosa cambió de escala. Las lluvias fuertes y la rotura de una presa en Comares desencadenaron una crecida que inundó el municipio. El agua arrastró vehículos y dejó barro y cañas en distintos espacios. Alrededor de cincuenta propiedades resultaron afectadas. La noticia habla de daños concretos; el paisaje permite situarlos: Benamargosa se extiende en un valle estrecho, rodeado de lomas y cerros, donde las huertas y el río forman parte del mismo escenario.

Un valle que reúne las laderas y el cauce

El pueblo se encuentra a 96 metros de altitud, en el valle del mismo nombre. El término municipal ocupa 12,12 kilómetros cuadrados y está ceñido por relieves que descienden hacia el corredor donde se asienta la localidad. Naranjos y limoneros, junto con cultivos subtropicales, aparecen en parcelas que suben en bancales por las laderas. No es un paisaje de fondo: la forma del valle organiza dónde se sitúan el caserío y las tierras trabajadas.

Un valle ofrece una ruta natural para el agua: la lluvia que cae sobre las pendientes puede escurrir hacia las zonas bajas, y el río recoge parte de ese caudal. Esa explicación general ayuda a leer el lugar, pero no determina por sí sola cómo se movió el agua durante la inundación. En noviembre de 2024 consta una crecida desencadenada por dos factores señalados conjuntamente: las lluvias fuertes y la rotura de una presa en Comares. El cauce y el relieve enmarcan el episodio; no hace falta atribuir a una sola causa todo lo que ocurrió.

Las rocas bajo las lomas

La clasificación geotécnica disponible para Benamargosa asigna un 84,74 % del suelo a la categoría Pizarras y Esquistos. Para un 7,94 % registra Arenas finas y limos. Son materiales distintos: los primeros corresponden a rocas; los segundos, a sedimentos de grano fino. La clasificación describe el término municipal en conjunto, no identifica automáticamente el material bajo una vivienda concreta ni el punto por el que avanzó la crecida.

Ese predominio de pizarras y esquistos pone nombre a buena parte del sustrato local, mientras que arenas finas y limos completan otra parte de la clasificación. El estudio no aporta una secuencia estratigráfica ni una historia de formación de esas rocas, así que no cabe convertir sus nombres en una escena sobre antiguos mares o en una explicación específica del valle. Su valor para esta historia es más directo: muestran que el paisaje de lomas y bancales se apoya, a escala municipal, sobre un sustrato rocoso dominante y también incluye materiales sedimentarios.

Una vista más cercana del caserío y de las laderas cultivadas que enmarcan el valle de Benamargosa.

Una vista más cercana del caserío y de las laderas cultivadas que enmarcan el valle de Benamargosa.

Foto: Dguendel, CC BY 4.0 — commons.wikimedia.org

De los limoneros a los frutos tropicales

La relación entre el valle y el trabajo agrícola viene de lejos. La historia del municipio actual se sitúa a fines del siglo XV, y la información local vincula el origen de Benamargosa y sus huertas de limoneros con la época morisca. Durante mucho tiempo, esos limoneros fueron la principal fuente de riqueza local. El cultivo dependía de tierras trabajadas dentro de un paisaje de laderas y parcelas, y el agua formaba parte esencial de esa vida agraria.

La huerta no quedó congelada en una sola época. Los agricultores de Benamargosa fueron pioneros en la Axarquía en el cultivo de frutos tropicales, en particular aguacates y mangos. Hoy esos cultivos conviven en el paisaje descrito junto a naranjos, limoneros y chirimoyas, y ascienden por bancales. Así, la misma forma de valle enmarca distintas etapas de la economía rural: primero, una localidad de origen morisco y huertas de limoneros; después, una agricultura que incorpora frutos tropicales sin abandonar el vínculo con la tierra cultivada.

La crecida del 13 de noviembre

Ese vínculo tiene otra cara cuando el río aumenta de caudal. En una crecida, el agua que circula por el cauce puede alcanzar espacios próximos y dejar materiales que transporta. En Benamargosa, la descripción del episodio del 13 de noviembre habla de inundaciones provocadas por la subida del río tras las fuertes lluvias y la rotura de una presa en Comares. No se ofrece una cifra de lluvia ni una medición del nivel del agua; sí queda clara la secuencia principal: dos desencadenantes y una crecida con consecuencias directas dentro del municipio.

La corriente no dejó solo agua. El barro y las cañas se acumularon, y algunos vehículos fueron arrastrados. Son huellas del movimiento del agua y de los materiales que llevaba, expresadas en términos concretos: depósitos sobre distintos espacios y objetos desplazados. La información disponible no sitúa cada daño en una parcela o edificio concreto, pero sí señala que el impacto alcanzó viviendas, negocios, almacenes, restaurantes, bancos y espacios públicos. La inundación entró, por tanto, en más de un ámbito de la vida cotidiana.

Un balance que alcanza a todo el pueblo

Alrededor de cincuenta propiedades resultaron afectadas. El balance también registra que no hubo víctimas mortales. Son dos datos que ayudan a medir el alcance humano del episodio sin confundirlo con una descripción completa de cada daño: hubo pérdidas materiales repartidas entre distintos usos del municipio, y ninguna muerte registrada. No se dispone aquí de un relato detallado de las reparaciones posteriores, pero la crecida dejó una marca clara en el recuento de propiedades y en los materiales que arrastró.

La escala del suceso contrasta con la manera cotidiana en que el río forma parte de Benamargosa. Cada año, a finales de mayo o comienzos de junio, la Romería de la Purísima reúne a vecinos en los márgenes del río. Tras la misa, el camino conduce a un lugar de acampada situado a un kilómetro del pueblo; allí se desarrollan actividades y encuentros festivos. El cauce aparece así como lugar de celebración y, en noviembre, como escenario de una crecida dañina. Ninguna de esas imágenes cancela la otra: juntas muestran cuánto depende la relación local con el río de su caudal y del momento.

La historia de noviembre de 2024 desemboca en un balance preciso: una inundación causada por la crecida, barro y cañas acumulados, vehículos arrastrados, cerca de cincuenta propiedades afectadas y ninguna víctima mortal. El valle sigue siendo el marco donde conviven las laderas cultivadas, el pueblo y el cauce. En Benamargosa, el río no es solo el nombre que acompaña a la huerta: en un día de lluvias intensas, fue también la fuerza que cambió el ritmo de todo el municipio.

Tipos de terreno en Benamargosa

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Pizarras y Esquistos
    Advertencia

    Pizarras y Esquistos

    Rocas metamórficas caracterizadas por su foliación (planos de debilidad paralelos o pizarrosidad). Muy frecuentes en Galicia, Asturias, norte de León, Extremadura y Sierra Morena. Son macizos rocosos

    Ver ficha
  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

    Ver ficha

Riesgo sísmico en Benamargosa

Bajo
Magnitud máxima registrada M 2.5 Escala de Richter
MáxM 2.5
MediaM 2.5
Máx Media
Eventos registrados
1
Entre 1996 y 2026
Un sismo de magnitud similar al máximo (M ≥ 2) ocurre aprox. cada 30 años.
Mayores registrados
  • 1 M 2.5 2013
Último sismo registrado
2013
M 2.5 · hace 13 años
Datos orientativos de sismicidad histórica. La magnitud mínima considerada es 1.5. Fuente: Seismic Portal (EMSC/IGN).
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