Aranguren encontró en Irulegi un poblado fortificado de la Edad del Hierro
En la ladera de Irulegi, junto a Laquidáin, las excavaciones han ido sacando a la luz un poblado fortificado. El relieve de Aranguren ayuda a situar el hallazgo, aunque la relación exacta entre sus rocas y la elección del asentamiento no está documentada.
Espacio verde en Mutilva Alta, dentro del municipio de Aranguren. La fotografía ofrece contexto local; no muestra el yacimiento de Irulegi.
Desde Laquidáin, Irulegi se reconoce como una elevación del valle; en su entorno, una excavación arqueológica ha ido delimitando un poblado fortificado de la Edad del Hierro. La pregunta que plantea el lugar es sencilla: ¿qué puede explicar la geología sobre un asentamiento levantado en esta ladera? Puede aportar el marco del relieve y de los materiales del municipio, pero no basta para demostrar por qué sus habitantes eligieron ese emplazamiento.
En la ladera, una historia que aflora por partes
Irulegi está en el término de Laquidáin, dentro del Valle de Aranguren. El monte de Irulegi alcanza los 893 metros y es uno de los límites naturales del valle. Allí, los trabajos arqueológicos se centran en un poblado fortificado de la Edad del Hierro: un asentamiento humano situado en un paisaje de elevaciones y valle, no un hallazgo aislado de su entorno.
La investigación publicada sobre la campaña de 2022 explica que el equipo de Aranzadi continuó una excavación en área abierta, ampliando zonas trabajadas el año anterior. Esa forma de excavar permite observar áreas conectadas del yacimiento y empezar a comprender una fase de la prehistoria reciente. No es una imagen completa de golpe: el conocimiento del poblado se construye al exponer y relacionar sus distintas partes.
La geología entra en el relato, ante todo, como relieve. Aranguren se organiza alrededor de un valle delimitado por elevaciones; la sierra de Tajonar alcanza los 899 metros y el noroeste desciende hasta unos 450. Irulegi sobresale como una de esas alturas. Es razonable pensar que una ladera condiciona cómo se distribuyen las construcciones y cómo se accede al asentamiento; pero el dossier no documenta que esa ventaja fuera el motivo concreto de su elección. La topografía ofrece el escenario, no una explicación arqueológica por sí sola.
Una excavación cambia la escala
La campaña de 2022 continuó los trabajos del año anterior y siguió las áreas ya abiertas. Ese detalle importa: en vez de atribuir al yacimiento una forma o una función sin pruebas, los investigadores avanzan por superficies excavadas y contrastan lo que aparece en cada zona. El artículo de investigación identifica Irulegi como un poblado fortificado de la Edad del Hierro y señala que las intervenciones estaban empezando a conocer una fase de la prehistoria reciente.
¿Qué añade esto a la historia del valle? Una presencia humana documentada en un lugar concreto de su relieve. El catálogo urbanístico registra el Castillo de Irulegui entre los yacimientos declarados Bien de Interés Cultural, y recoge otros treinta yacimientos arqueológicos en la jurisdicción municipal. Esa protección reconoce el valor del patrimonio enterrado y limita la posibilidad de tratar el terreno como si careciera de historia.
El nombre «castillo» del catálogo y la expresión «poblado fortificado» del estudio arqueológico pertenecen a fuentes y usos distintos; no conviene confundirlos ni extraer de esa diferencia una historia que los documentos no cuentan. Lo verificable aquí es la localización del yacimiento, su carácter fortificado en la Edad del Hierro y la continuidad de las excavaciones. Cada nuevo espacio estudiado puede precisar la lectura del asentamiento.
Las rocas del valle, vistas a otra escala
En el conjunto municipal predominan las calizas, dolomías y mármoles, que representan el 80,27 % de los materiales recogidos en el estudio geotécnico. En una lectura geológica general, calizas y dolomías se asocian a antiguos fondos marinos cálidos y poco profundos. Es una manera de imaginar el ambiente en que se formaron rocas de ese tipo, no una fecha concreta ni una reconstrucción demostrada del terreno de Irulegi.
El mismo estudio registra también areniscas, conglomerados y flysch, además de arenas finas y limos. La presencia de estos grupos indica que el término municipal no se resume en una sola clase de material. Pero esos porcentajes describen el municipio a escala general: no permiten afirmar qué roca aflora justo bajo el poblado ni reconstruir, sin datos estratigráficos locales, la historia detallada de la ladera.
Para ti, que recorres el valle, la conexión más sólida es visible en la forma del territorio: el poblado está asociado a una elevación concreta, mientras que la geología municipal ofrece un marco de rocas y relieves más amplio. No hay en la evidencia disponible una relación directa entre una roca específica y una decisión de fortificación. Sí hay una coincidencia significativa entre la historia excavada y el paisaje que la contiene: el yacimiento está en Irulegi, no en un punto abstracto del mapa.
Así, la respuesta a la pregunta inicial tiene dos partes. La geología ayuda a entender que Irulegi forma parte de un valle de elevaciones y materiales diversos; la arqueología demuestra que esa ladera albergó un poblado fortificado de la Edad del Hierro. Cuando vuelvas a mirar hacia el monte desde Aranguren, no verás solo una silueta: también un lugar donde la excavación sigue haciendo aflorar la vida antigua del valle.
¿Necesitas un estudio geotécnico en Aranguren?
Solicita un presupuesto sin compromiso. Te asesoramos sobre el tipo de estudio que necesitas.
- Estudios firmados por geólogo acreditado
- Conformes con el CTE y Eurocódigo 7
- Cobertura en toda España
Más de 1000 estudios realizados
Pide presupuesto gratis
Contactamos por Whatsapp, teléfono o email, como prefieras.