Historia geológica Localidad Algueña

Algueña habitó sus cuevas antes de crecer hacia el casco urbano

En las afueras de Algueña, las cuevas fueron hogares mucho antes de convertirse en segundas residencias. Su historia conecta una forma de vivir con las propiedades del terreno y con las rocas que afloran en el municipio.

Ayuntamiento de Algueña

Ayuntamiento de Algueña

Foto: No machine-readable author provided. Rodriguillo assumed (based on copyright claims)., Public domain — commons.wikimedia.org

En Algueña hubo un tiempo en que una vivienda podía estar en una cueva, fuera del núcleo urbano. Desde principios del siglo XVIII, esos espacios sirvieron como casas habituales; más tarde, cuando sus propietarios levantaron o adquirieron viviendas en el casco urbano, muchas cuevas siguieron en uso como segundas residencias. No fue solo un cambio de dirección. Fue una transformación de la manera de habitar el paisaje.

¿Qué hacía habitable una casa en la roca?

La respuesta que recoge la historia local es práctica: las cuevas mantenían una temperatura más estable. Sus propiedades isotérmicas protegían del frío en invierno y del calor durante el verano. Para quien pasaba allí el año, esa diferencia convertía el terreno en abrigo: no un decorado detrás de la casa, sino parte de la casa misma.

La palabra “isotérmica” puede sonar técnica, pero la idea es sencilla. Una cueva amortigua los extremos de temperatura del exterior; se parece a una estancia resguardada que cambia más despacio que el aire de fuera. En una localidad descrita como de clima mediterráneo árido, con inviernos fríos y veranos calurosos, esa cualidad tenía un valor cotidiano. No hace falta imaginar una vida distinta de la que documenta el municipio: las cuevas fueron viviendas y dieron refugio en las dos estaciones más exigentes.

Las cuevas se situaban, en su mayoría, en el extrarradio del casco urbano actual. Al principio eran hogares, no una curiosidad apartada de la vida del pueblo. Después, las familias fueron construyendo o adquiriendo casas en el núcleo y conservaron algunas cuevas para estancias ocasionales. El cambio dejó una huella en el mapa de Algueña: la vivienda nueva se concentró en el pueblo, pero la antigua forma de habitar no desapareció de golpe.

¿Qué tenía que ofrecer el subsuelo para que esa forma de vida fuera posible? El registro municipal de materiales incluye calizas, dolomías y mármoles, junto con arenas finas y limos. También identifica formaciones carbonatadas con karstificación: un proceso por el que el agua puede disolver lentamente ciertas rocas y abrir huecos. La coincidencia entre cuevas habitadas y este marco geológico invita a relacionar la vida bajo tierra con el terreno; es una interpretación razonable, no una atribución demostrada para cada cueva concreta.

La roca guarda una historia más antigua que las casas

La historia humana de las cuevas es reciente frente al tiempo de las rocas. Las calizas y dolomías remiten a antiguos fondos marinos poco profundos: lugares donde los sedimentos se acumularon bajo el agua y, con el tiempo, se convirtieron en roca. No hace falta asignarles aquí una fecha que la documentación disponible no proporciona. Basta con cambiar de escala: antes de las casas, hubo un paisaje marino; mucho después, esas rocas forman parte del terreno de Algueña.

La ficha geotécnica ofrece una imagen concreta de ese suelo. En su distribución, las arenas finas y los limos representan el 61,86 %, y las calizas, dolomías y mármoles, el 28,89 %. La categoría de areniscas, conglomerados y flysch supone el 5,65 %. Son tipos de terreno distintos, no una explicación automática de cada edificio o cultivo. Pero sí muestran que bajo el paisaje de Algueña conviven materiales sueltos y rocas carbonatadas.

La misma ficha señala que las formaciones carbonatadas pueden presentar karsts importantes dispersos y contempla la posibilidad de hundimientos kársticos. “Karst” nombra las formas que se desarrollan cuando el agua altera rocas solubles, como las calizas. Puede ayudar a entender por qué la geología local se lee también en huecos y cavidades, aunque no permite afirmar que las cuevas históricas fueran todas producto de ese proceso. La conexión segura es más modesta y, a la vez, más próxima: en Algueña, el terreno y la vivienda se encontraron en un mismo espacio.

El municipio ocupa un altiplano, con altitudes medias en torno a los 600 metros, y la sierra del Reclot lo accidenta por el norte. El núcleo se encuentra a 534 metros. En ese relieve, una cueva podía ofrecer una solución distinta a la casa expuesta a los cambios del tiempo. No sabemos por estos datos cómo se excavó o adaptó cada vivienda, pero sí que sus condiciones térmicas explican por qué sus habitantes las utilizaron durante años.

Del extrarradio a un pueblo que crecía

El paso de las cuevas a las viviendas del casco urbano acompañó una historia de crecimiento. Algueña aparece nombrada en 1470, en un memorial que pedía fijar lindes entre Orihuela y Jumilla; otro documento la menciona en un pleito entre los señoríos de Monóvar y Novelda, en 1582. Son referencias que sitúan el lugar en los papeles de su tiempo. Las cuevas, en cambio, cuentan otra clase de historia: la de la vida diaria y el modo de buscar resguardo en el propio terreno.

En 1738 se construyó la iglesia parroquial. Algueña seguía integrada en el municipio de Pinoso, pero ya contaba con una iglesia propia. Las viviendas en cuevas, muchas en las afueras, y las casas que fueron creciendo en el núcleo pertenecen a capítulos distintos de una misma transformación: el paso de una comunidad dispersa a otra cada vez más articulada alrededor del pueblo.

El crecimiento demográfico de los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX fue decisivo. El censo de 1900 registró 1.953 habitantes; en 1933, Algueña se constituyó como municipio independiente, con La Solana como pedanía. No se puede atribuir ese aumento a las cuevas ni a un tipo de roca: la fuente local lo relaciona con el crecimiento de población. Lo que sí se aprecia es el contraste entre dos escalas de vida: las casas excavadas en los márgenes y un núcleo que se expandía y adquiría entidad propia.

Y las cuevas no quedaron atrás como una etapa clausurada. Sus antiguos propietarios las conservaron como segundas residencias. El lugar que había ofrecido un refugio estable siguió teniendo uso cuando la casa principal ya estaba en el casco. Así, el cambio no borró la memoria material de la vivienda anterior: la incorporó a una nueva rutina.

El mármol también habla del presente

Algueña conserva otra relación visible con las rocas: la elaboración de mármol figura entre sus actividades industriales, junto a la agricultura y la fabricación de licores. El mármol aparece además en el registro geotécnico municipal, agrupado con calizas y dolomías. Es un vínculo entre el material del terreno y el trabajo actual, aunque la información disponible no permite afirmar de qué cantera procede el mármol que se elabora ni qué relación concreta tiene con cada formación del término.

Ese cuidado con las palabras importa. El dossier permite hablar de rocas carbonatadas, de materiales sueltos, de karstificación y de cuevas usadas como viviendas. No permite convertir cada coincidencia en una causa segura. Para ti, que conoces el perfil del pueblo y la sierra del Reclot, la lectura más firme es también la más cercana: el terreno participó en la vida cotidiana ofreciendo espacios con temperaturas más estables, y las rocas siguen presentes tanto en la descripción geológica como en la actividad local.

La historia de las cuevas responde así a la pregunta inicial: fueron hogares porque ofrecían abrigo y porque formaban parte del paisaje habitado de Algueña. Cuando el pueblo creció, algunas dejaron de ser residencia principal, pero no perdieron su lugar en la memoria y en el uso del territorio. El altiplano y sus casas cuentan juntos esa transformación: primero, vivir en el resguardo de la tierra; después, crecer sin dejarlo del todo atrás.

Tipos de terreno en Algueña

Suelos característicos de la zona, ordenados por relevancia.

  • Arenas finas y limos
    Peligro

    Arenas finas y limos

    Suelos granulares finos a muy finos de compacidad media a floja. Típicos en llanuras de inundación y litorales. Aunque soportan viviendas ligeras, son suelos traicioneros ligados a procesos de agua: p

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  • Calizas, Dolomías y Mármoles
    Advertencia

    Calizas, Dolomías y Mármoles

    Rocas sedimentarias carbonatadas (y sus equivalentes metamórficos) de componente rígida. Típicas de los macizos montañosos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, Cordilleras Béticas y Baleares. Aunque

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  • Areniscas, Conglomerados y Flysch
    Advertencia

    Areniscas, Conglomerados y Flysch

    Rocas sedimentarias formadas por la cementación de fragmentos de otras rocas preexistentes. Incluyen areniscas (arena cementada), conglomerados (gravas cementadas) y la alternancia rítmica de arenisca

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